Ante el acuerdo alcanzado entre el Ministerio de Trabajo y las organizaciones sindicales para incrementar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) hasta los 1.221 euros mensuales en 14 pagas para el año 2026, lo que supone un incremento del 3,1%, con efectos retroactivos desde el 1 de enero, la patronal regional CROEM, integrada en CEOE, ha emitido un comunicado mostrando su preocupación.
Desde la patronal, lamentan que esta decisión se haya adoptado nuevamente sin el acuerdo de las organizaciones empresariales, en línea con la posición expresada por CEOE y Cepyme durante el proceso de negociación, en un contexto en el que el SMI acumula un incremento cercano al 66% desde 2018, muy por encima de la evolución de los precios, de la productividad y de los resultados empresariales en numerosos sectores.
"Consideramos que las sucesivas subidas del salario mínimo están provocando una reducción progresiva de los márgenes empresariales y de la capacidad de generar beneficios, especialmente en pequeñas empresas, microempresas, autónomos y sectores intensivos en mano de obra o con menor valor añadido. Esta situación limita la capacidad de inversión, dificulta la creación de empleo y aumenta la presión sobre la viabilidad económica de muchas actividades", afirman en el comunicado.
Igualmente, han hecho un recordatorio en relación a los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), que apuntan a que el SMI ya se sitúa en el entorno del 60% del salario medio neto, referencia utilizada en la Carta Social Europea para su determinación. En este sentido, "consideramos que nuevas revalorizaciones del salario mínimo deberían abordarse con mayor prudencia y atendiendo a la realidad del tejido productivo", comentan desde CROEM.
"Reiteramos nuestro compromiso con el diálogo social y con la mejora de las condiciones laborales, pero consideramos imprescindible que la evolución del salario mínimo sea compatible con la sostenibilidad de las empresas, la competitividad de la economía y el mantenimiento del empleo", sentencian.
