La Economía Social europea 'se pone deberes' en Murcia
Este miércoles ha tenido lugar en el Auditorio Víctor Villegas la segunda jornada de la Cumbre Europea de Economía Social 2025, en la que se han abordado temas como la financiación, la visibilidad o la necesidad de impulsar planes locales en la materia, entre otros.
La Comisión Europea revisa este año su Plan de Acción para la Economía Social y agentes implicados en este proceso de una veintena de países y de todas las instituciones de la UE se dan cita esta semana en Murcia para avanzar en la financiación o la visibilidad de este modelo empresarial.
Esos son dos de los desafíos fundamentales en la revisión del plan, según ha subrayado este miércoles la secretaria de Estado de Economía Social del Gobierno de España, Amparo Merino, durante la inauguración de esta primera Cumbre Europea de Economía Social, que se prolonga hasta el viernes con la participación de un centenar de ponentes de 20 países, y a la que asiste esta tarde la ministra del ramo, Yolanda Díaz.
El objetivo común de la cumbre, ha destacado la secretaria de Estado, es “construir una Europa más inclusiva y solidaria” a través de un modelo económico comprometido con la “democracia económica y la justicia social”.
Merino ha recordado que la Comisión Europea aprobó en 2021 su Plan de Acción, que reconoció por primera vez el “papel transformador de la economía local en el desarrollo, innovación y cohesión territorial”; pero ha insistido en que el plan no es “un destino final, sino una hoja de ruta que requiere de evaluación, actualización y nuevos compromisos”.
Por su parte, el presidente del máximo organismo europeo de Economía Social, así como de la patronal estatal y la de la Región de Murcia en este campo, Juan Antonio Pedreño, ha destacado que la economía social está directamente relacionada con los objetivos fijados para la UE por la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von Der Layen.
Estos son el refuerzo de la unidad, de las políticas de protección del empleo y del empleo de calidad, la lucha contra la pobreza o la atención a la crisis de la vivienda.
Esta cumbre europea, ha considerado, es una ocasión única para que instituciones y gobiernos de los estados miembros establezcan prioridades de gran alcance para asegurar que la economía social ocupa un lugar central en sus políticas, para avanzar hacia una economía más sostenible e inclusiva.
Para ello, ha subrayado la necesidad de consolidar los avances alcanzados con el plan de acción de la UE, pero también de aplicar las medidas que incluye en todos los países europeos para garantizar marcos jurídicos y financieros estables, ya que todavía hay disparidad entre los estados en implantación de este modelo económico.
Asimismo, ha considerado necesario mejorar el acceso a los fondos europeos y ha defendido que la economía social es un componente clave para el tejido económico europeo para proyectar su liderazgo en el mundo.
El presidente de la Comunidad, encargado de inaugurar la Cumbre
Por otro lado, el presidente de la Comunidad, Fernando López Miras, fue el encargado de inaugurar la segunda jornada de esta Cumbre Europea de Economía Social 2025, la primera de este tipo que se celebra en Europa. Durante el acto, López Miras destacó que la Región cuenta con más de 2.500 empresas de economía social y cerca de 100.000 empleos vinculados a este sector, lo que la sitúa como referente nacional e internacional en este ámbito.
“Que Murcia acoja una cumbre como esta no es casualidad”, afirmó el presidente, quien subrayó que se trata de “un reconocimiento al trabajo que esta tierra viene realizando desde hace décadas para consolidar un modelo económico diferente: un modelo que antepone a las personas y al territorio frente a la lógica exclusiva del beneficio inmediato”.
El jefe del Ejecutivo regional subrayó la gran oportunidad que supone celebrar esta cumbre en un momento en el que la Unión Europea está evaluando su Plan de Acción de Economía Social hasta 2030 y el Marco Financiero Plurianual, procesos que “van a marcar el futuro de nuestras empresas y organizaciones en la próxima década. Por eso, los debates que se están desarrollando aquí son tan relevantes”.
En referencia al futuro del sector, López Miras resaltó que este modelo es “empleo de calidad, cohesión social y sostenibilidad”, y por ello, “estamos convencidos de que la Europa del mañana debe construirse sobre los cimientos de la economía social”.
El presidente puso sobre la mesa datos que reflejan la posición de la Región de Murcia como referente en esta parcela económica, como que “somos líderes en España en creación de cooperativas por habitante” o que “solo en los últimos diez años hemos constituido más de 1.700 empresas de economía social, casi 600 de ellas en el periodo 2021-2024, coincidiendo con la vigencia del V Pacto de Economía Social”.
Precisamente la negociación y la firma de esos pactos consensuados con las distintas organizaciones representativas de la economía social en la Región de Murcia han sido una seña de identidad de la política de la Comunidad en este campo.
“Somos pioneros en España en el impulso de estos pactos y somos la única comunidad autónoma de España que ya cuenta con seis”, señaló López Miras, para quien este hito pone de manifiesto que “tenemos la capacidad de llegar a acuerdos y lograr entre todos que la economía social avance”.
Nuevos sectores en la economía social
El último pacto, el sexto, cuenta con una dotación de 55 millones de euros, lo que supone un incremento del 129% con respecto al pacto anterior. Su objetivo central durante el periodo de vigencia 2025-2028 es crear más de 6.000 empleos de calidad, y recoge entre sus medidas la apuesta por nuevas actividades económicas.
Así, aunque los sectores agrícola y educativo siguen siendo los principales ámbitos de la economía social en la Región, “este modelo se abre paso con fuerza en la digitalización, la innovación tecnológica, la economía de los cuidados o la transición verde”, explicó el presidente.
López Miras trasladó su agradecimiento al presidente de Social Economy Europe, el murciano Juan Antonio Pedreño, por su trabajo para la celebración de esta cumbre. Social Economy Europe es la organización que representa a 4,3 millones de empresas y colectivos de la economía social en Europa.
Expertos europeos llaman a los países a impulsar planes locales de Economía Social
Para que la economía social gane peso en la Unión Europea es esencial que los estados miembros pongan en marcha estrategias nacionales o regionales para desarrollar el Plan de Acción de la Comisión Europea para este sector, de manera que esas políticas comunitarias se puedan aplicar a estas empresas, que suponen en torno al 8 % del PIB europeo.
Así lo ha defendido la directora de la Dirección General de Empleo de la Comisión Europea, Ruth Paserman, que ha participado en un debate sobre el desarrollo del Plan de Acción de la UE para impulsar la economía social en el periodo 2021-2028.
Ese Plan de Acción, que este 2025 se somete a un proceso de revisión intermedia para analizar el cumplimiento de su objetivos, cuenta con 63 medidas, de las que 50 ya se están desarrollando, según Paserman, lo que ha permitido grandes avances en materia de economía social en el conjunto de la UE.
Sin embargo, ha lamentado que parte de los países miembros no cuentan todavía con sus propias estrategias nacionales o regionales adaptadas a ese plan europeo, que son fundamentales para poder trasladar las políticas comunitarias a las empresas.
En 2023, la Comisión Europea ya dictó unas recomendaciones en ese sentido a los estados miembros y ha habido avances, pero estas políticas, ha reconocido, no han llegado a implementarse al 100 %, impidiendo así que el Plan de Acción europeo tenga un verdadero impacto en sus economías.
En el caso de España, ha explicado Juan Antonio Pedreño, en este campo sí cuenta con una estrategia de economía nacional, que se replica además en la mayoría de comunidades autónomas.
Para Amal Chevreau, jefa de la Unidad de Economía Social de la OCDE, que ha participado en la cumbre por videoconferencia, España es efectivamente un “ejemplo” en materia de economía social, por lo que ha animado al resto de estados a avanzar en sus propias estrategias, para lo cual la OCDE presta asesoramiento y herramientas técnicas.
La última estrategia nacional de España en esta materia, según Pedreño, se elaboró tomando como base el planeuropeo y las cooperativas tienen un peso en torno al 10% del PIB nacional.
Sin embargo, en otros países miembros, ese peso cae a entre el 0,5 y 2% de sus PIB, por lo que el margen de crecimiento para el sector a nivel europeo es todavía importante.
Para seguir avanzando, Paserman ha resaltado también la importancia de adecuar la financiación europea para este sector a través del nuevo marco financiero plurianual, que está en fase de negociación y que, en su borrador actual, no cuenta con líneas específicas de economía social.
De hecho, la mejora de la financiación y la reducción de la burocracia para facilitar que las empresas puedan acceder de manera efectiva a los fondos es uno de los grandes retos del Plan de Acción europeo, según la copresidenta del Intergrupo de Economía Social del Parlamento Europeo, Maravillas Abadía, que ha criticado que actualmente muchas entidades no logran acceder a los fondos porque los trámites son demasiado complejos.
En su opinión, otro de los grandes retos en esta materia a nivel europeo es que hay una “falta de un liderazgo político claro de la Comisión Europea” al respecto, y también las referidas diferencias entre países miembros a la hora de poner en marcha estrategias estatales.
Como reto ha citado también la falta de familiaridad con el sector de la economía social de las administraciones, que lleva a que no se aprueben más políticas para este sector por falta de visibilidad.
Es para el representante del Comité Económico y Social Europeo y presidente de Cooperatives Europe, Giuseppe Guerini, el principal obstáculo para un mejor desarrollo de la economía social.
El experto ha destacado la necesidad de “pasar a un siguiente nivel” cuando se habla de competitividad para defender que “no se puede ser competitivo en Europa si no incluimos a la sostenibilidad y la justicia social”.
Por ello, ha defendido que las instituciones deben alentar a “construir una prosperidad compartida” a través del modelo de economía social para avanzar en ese modelo de competitividad más sostenible.