El presidente de Hefame, Enrique Ayuso, ha puesto de manifiesto el valor del modelo mediterráneo de farmacia frente a otros modelos europeos, y ha subrayado los riesgos que la desregulación o una regulación demasiado flexible puede provocar en el acceso de la población a los medicamentos, especialmente en las zonas rurales. Así lo explicó en un Diálogo sobre Salud, organizado por el Observatorio de la Sanidad, donde se abordaron cuestiones de actualidad del sector farmacéutico y retos para el futuro.
Ayuso invitó a los asistentes a “mirar a los países de nuestro entorno para ver lo que está ocurriendo y valorar la eficacia del modelo español como modelo de éxito, garante del acceso universal a los medicamentos y vertebrador del territorio”. Apuntó que existen numerosos ejemplos, como Reino Unido, Irlanda o Bélgica, donde la flexibilidad en el acceso a la titularidad de las farmacias o, en general, una regulación más permisiva está provocando que la propiedad quede en manos de grandes cadenas o empresas con intereses principalmente económicos, con la consiguiente concentración de las farmacias en los centros de las principales ciudades, en busca de una mayor rentabilidad. Esta situación, tal como explicó, está dando lugar a que las zonas rurales, menos rentables, queden desatendidas.
El presidente cerró este asunto subrayando que el hecho de que la distribución farmacéutica en España sea mayoritariamente cooperativa (su fin es eminentemente social y el acceso a los medicamentos prima sobre criterios económicos) “ha hecho del mediterráneo un modelo de éxito sin comparación en Europa”.
Ayuso se refirió también a la necesidad de reforzar las relaciones con instituciones y empresas del sector, con el fin de contribuir a mejorar el sistema de salud y la sostenibilidad del modelo farmacéutico. Recordó las colaboraciones con distintas administraciones regionales en proyectos como la recogida en hospitales de medicamentos de dispensación hospitalaria y su posterior reparto a las farmacias donde son retirados por los pacientes, o al desarrollo de campañas de prevención y cribado de enfermedades. Puso de relieve, también, la participación de su cooperativa en proyectos impulsados por el sector, como Sigre, para la recogida de medicamentos caducados en las farmacias, o la colaboración con los colegios farmacéuticos en proyectos como la recogida de recetas.
El presidente propuso la colaboración entre mayoristas para diseñar una logística compartida para optimizar tareas como la recogida de medicamentos en los laboratorios, con destino a los almacenes de distribución, o las rutas a farmacias, reduciendo el coste de transporte. También planteó posibles opciones de colaboración como la realización de compras conjuntas, tanto de material para el desarrollo de la actividad de la empresa: tecnología, fungibles o energía, o para la compra a los laboratorios. “Estas colaboraciones no solo permitirían reducir costes operativos, sino que ayudarían a mejorar la resiliencia del sistema, aumentar la capilaridad y eficiencia, reforzar el papel sanitario de la farmacia comunitaria y contribuir a la sostenibilidad ambiental y tecnológica”.
Sobre los desabastecimientos de medicamentos, el presidente aludió a factores como la excesiva dependencia de países de fuera de la Unión Europea como China o la India, o los bajos precios del medicamento en nuestro país, que hacen que nuestro mercado no sea tan atractivo para los fabricantes, como algunas de sus causas, y reclamó, por ello, el establecimiento de unos precios mínimos que garanticen unos márgenes algo más razonables, por un lado, y el establecimiento de reservas estratégicas, que permitan disponer de stock suficiente hacer frente a las situaciones de escasez, sin ocasionar tanto perjuicio al paciente, por otro.
Recordó que los mayoristas cuentan con herramientas que le permiten gestionar la escasez, como protocolos específicos para realizar el reparto equitativo de los medicamentos a las farmacias o para detectar alteraciones en el suministro de medicamentos por parte de los laboratorios e informar de forma temprana a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps).
Entre los retos del sector, Ayuso apuntó el aumento demográfico que, tal como indicó, está provocando el envejecimiento de la población, y con ello una mayor cronicidad y una mayor dependencia de los medicamentos y un progresivo aumento de la demanda, “lo que debe llevar al sector a anticiparse para establecer los mecanismos necesarios para afrontarlo con éxito” dijo.
Ayuso apuntó a la diversificación como otro desafío, argumentando que se trata de una vía de estabilidad del sector ante los estrechos márgenes del medicamento, y se refirió a la transformación digital y la inteligencia artificial como “el otro reto extraordinario que va a marcar la diferenciación y la competitividad de las empresas, tanto en la mejora de su eficiencia interna como de cara a la transformación de las farmacias”.
Intervención de Isabel Santos
Por su parte, la directora de Marketing y Marca Propia de Hefame, Isabel Santos, considera que la inteligencia artificial no debe entenderse como una tendencia pasajera, sino como la consecuencia natural de un proceso de transformación digital: “Para nosotros la IA no es una moda sino la evolución natural de nuestro viaje digital desarrollado a lo largo de los últimos tres planes estratégicos”. Se trata de un largo periodo de tiempo, explica, “en el que hemos trabajado para ordenar y estructurar la inmensa cantidad de datos que manejamos, modernizar nuestros procesos internos y dotar a las farmacias de herramientas tecnológicas que les permitan avanzar en la gestión de sus negocios”.
La ejecutiva ha hecho estas declaraciones durante la mesa redonda ‘Impacto de la IA en la distribución farmacéutica y su aplicación en la farmacia comunitaria’, desarrollada en el marco del Observatorio de la Sanidad, celebrado en Madrid, donde ha explicado que Hefame aplica la inteligencia artificial en tres grandes áreas: la mejora de la eficiencia interna, con soluciones para optimizar el trabajo de los equipos comerciales, la atención al cliente y los procesos de aprovisionamiento; la relación con la farmacia, con proyectos que refuerzan el vínculo diario de la cooperativa con sus socios, y una tercera línea, “la más visionaria”, materializada en el proyecto estratégico F+, “para ayudar a las farmacias a transformar su modelo de negocio, optimizando la gestión, personalizando la atención al paciente y, en definitiva, haciéndose más competitivas”.
Santos subraya que “hay dos motivos incuestionables” para apostar por la inteligencia artificial: la eficiencia y la competitividad. “El primero”, ha explicado, “es que el mayor retorno de la inversión se obtiene en la automatización de procesos internos”; el segundo responde a “una necesidad, una cuestión de supervivencia empresarial; si la competencia ofrece soluciones inteligentes y tú no, te quedas atrás”.
Santos subraya que los mayores beneficiarios de la inteligencia artificial en su cooperativa son los pacientes, “el centro de la estrategia de Hefame”, y concreta que su uso se materializa a través del ecosistema digital F+, un proyecto que según explica “va más allá de la tecnología y representa una nueva forma de entender la farmacia: más conectada, más humana y siempre centrada en el paciente”.
F+, tal como indica, “integra en un mismo ecosistema todas las formas en las que el paciente se relaciona con su farmacia: el e-commerce fmasonline.com, que facilita el acceso de la farmacia a la venta online; el Kiosko Digital, que moderniza la experiencia en el punto de venta; un CRM inteligente que permite al farmacéutico tener una visión completa del paciente, de sus compras y necesidades de salud, y que fideliza a través de la tarjeta Fmas Club, y, por último, F+ Salud, que impulsa servicios sanitarios avanzados y campañas de prevención”.
La ejecutiva se muestra convencida de que “la inteligencia artificial dejará de ser únicamente una herramienta de optimización para convertirse en una verdadera palanca de crecimiento y diferenciación" en un futuro próximo, y anticipa que “a nivel interno permitirá mejorar el rendimiento de la cooperativa, con proyectos que optimizarán el aprovisionamiento, ajustarán en tiempo real las rutas logísticas, reducirán los costes y automatizarán procesos documentales”.
La directora prevé que “la IA revolucionará la manera de interactuar la farmacia con Hefame, con herramientas que ya está desarrollando la cooperativa, y que le permitirán (a la farmacia) hiperpersonalizar la oferta y mejorar la interacción con sus clientes”. Santos reflexiona y afirma que “la IA se convertirá para Hefame en un ‘copiloto’ inteligente que sugerirá servicios personalizados para cada farmacia, se anticipará a sus necesidades y se integrará de manera transversal en toda la cadena de valor”.
Según Santos, “será en la oficina de farmacia donde el impacto de la inteligencia artificial resulte más significativo”. “La IA”, sostiene, “se convertirá en un socio creativo que ayudará a diseñar campañas de salud adaptadas a su barrio, a personalizar planes de marketing y a generar contenidos para sus redes sociales para conectar con sus pacientes”. La gran tendencia, según la directiva, será “la democratización de la IA, de modo que cualquier farmacia pueda acceder a estas capacidades estratégicas que hoy parecen reservadas a grandes corporaciones”.
Isabel Santos reconoce que todavía existen retos para lograr la adopción de la IA en toda la cadena de distribución; que “no es la tecnología lo que frena, ya que esta evoluciona a un ritmo vertiginoso, sino la integración y la accesibilidad para el eslabón más pequeño, en nuestro sector, la farmacia rural”, señala. En este sentido, indica que muchas farmacias rurales o independientes no tienen recursos técnicos ni grandes presupuestos para destinar a su transformación digital, y reconoce la responsabilidad de la cooperativa en este punto: “Nuestro deber es actuar como traductores tecnológicos, convertir soluciones complejas en herramientas intuitivas y asumir la inversión para que nadie se quede atrás”.
Recuerda que, con F+, Hefame aborda ambos desafíos, “ofreciendo soluciones listas para usar y asumiendo la complejidad y los costes que pudieran suponer una barrera para las farmacias más pequeñas”. “Si algo tenemos claro es que la transformación digital solo tiene sentido si es inclusiva y colaborativa”, concluye.
