ECONOMÍA

El CES señala la demanda interna como principal motor de crecimiento de la economía regional

Previsión económica. (Archivo)
El Consejo Económico y Social de la Región destaca que la situación de la economía murciana en 2025 se caracteriza por una evolución expansiva notable, aunque en desaceleración a su vez.

Según los Indicadores de Coyuntura Económica y Laboral del mes de marzo, publicados por el Consejo Económico y Social de la Región, la situación de la economía murciana en 2025 se caracteriza por una evolución expansiva notable, aunque en desaceleración a su vez. A falta de la primera estimación de la estadística oficial, las entidades especializadas di fieren en la intensidad. AIReF avanza un 2,8%, como en España. Otras fuentes aventuran proyecciones que, de forma sintetizada, se pueden concretar en un aumento real del PIB que tiende al 3%, lo que no deja de ser un impulso relevante, si bien significativamente más moderado que el 4,4% alcanzado en 2024 según la primera estimación de la CRE.

Sector primario

En lo que concierne al sector primario regional, Hispalink estima el crecimiento real del VAB en un 1,9%, un ritmo más atenuado que en las campañas de 2023 y 2024. Los indicadores laborales divergen, pues la EPA estima un ligero descenso anual de la población ocupada, inferior a dos puntos porcentuales, y otro tanto, pero al alza, la Seguridad Social conforme a la cifra regional de personas en alta laboral. Los indicadores económicos sostienen más pujanza, con un ascenso moderado en el subsector agrícola, notable en las cosechas hortícolas, y de mayor intensidad en el ganadero, estimulado por la producción porcina. Un recorrido ascendente que coincide con una tendencia general de los precios percibidos también en ese sentido para las principales producciones regionales, y de estabilización en el conjunto del año en cuanto a los costes de producción pese a que estos repuntan en los últimos meses.

Industria

La industria murciana presenta un crecimiento agregado notable, estimándolo Hispalink en un 3%, apoyado con claridad en la expansión del empleo y en el dinamismo del consumo interno. Así encadena varios ejercicios de recuperación, si bien el nivel de VAB real permanece todavía levemente por debajo del registrado antes de la pandemia. La producción avanza con menor intensidad que en 2024, pero el clima empresarial mejora sustancialmente y la utilización de la capacidad productiva se eleva de forma destacada. No obstante, persisten importantes divergencias sectoriales, signo de que la recuperación, aunque consolidada, sigue siendo parcial y desigual. Entre estas, cabe destacar la expansión productiva estimada en la fabricación de productos farmacéuticos y material y equipo eléctrico, en contraste con la caída profunda sobre todo en las ramas textil y de la confección.

Construcción

El sector de la construcción acelera el ritmo de crecimiento y cierra 2025 con una evolución del VAB claramente alcista, a una tasa del 4,3%, tras la debilidad mostrada en la anualidad precedente. La mejora se consolida a medida que avanza el ejercicio y se sustenta tanto en la recuperación de la obra pública como en el dinamismo de la edificación residencial, exclusivamente en la vivienda libre puesto que ninguna de las iniciadas entre enero y septiembre es en la modalidad de vivienda protegida. Los indicadores de empleo reflejan esta trayectoria, mostrando una capacidad de generación de puestos de trabajo muy potente, superior a la observada en los últimos años. Todo ello sucede en un contexto caracterizado por un ligero repunte de los costes de producción y una intensa subida del precio de la vivienda, factores que, sin embargo, no han frenado la promoción de nuevas viviendas ni el fuerte aumento de las transacciones inmobiliarias, incluida la vivienda nueva.

Sector servicios

Se confirma la relevancia de los servicios en el crecimiento de la economía murciana a la vista de las primeras estimaciones macroeconómicas, como la de Hispalink, que adelanta un aumento sectorial del 3,1%, concordante con lo que revelan los indicadores agregados, entre ellos los de empleo. El índice de la cifra de negocios en los servicios de mercado constata una trayectoria en acelerado ascenso. El empleo turístico regional exterioriza signos de bonanza y aumenta el número de viajeros, pero las pernoctaciones en alojamientos, si bien superan los 5,6 millones, denotan un estancamiento, en un contexto en el que los precios de los establecimientos hoteleros distan de moderarse y siguen muy por debajo de los nacionales. El comercio regional vuelve a tomar impulso. En cuanto al transporte, el empleo avanza con vigor, lo que choca con unos indicadores de actividad declinantes en el transporte de mercancías por carretera y en el puerto de Cartagena. El sector financiero, con un alcance mucho menor en el mercado laboral murciano, presenta unos indicadores con subidas generalizadas, pero de dispar intensidad.

Demanda

En 2025, la demanda interna vuelve a configurarse como el principal soporte del crecimiento de la economía murciana, tanto en lo que se infiere de los indicadores indirectos conectados con el consumo privado como, en general con una ligera moderación, los de la inversión. En sentido contrario, el comercio exterior de mercancías cierra el ejercicio con significativos retrocesos en términos de valor y volumen. Disminuyen las exportaciones de mercancías, fundamentalmente por los bienes energéticos, ya que las de bienes no energéticos mantienen una trayectoria prácticamente estable. Destacan las producciones agroalimentarias, más por los productos del reino vegetal, con las frutas a la cabeza, que por los transformados, cuyo incremento es sólo moderado, mientras que la producción animal evoluciona levemente a la baja, principalmente por la profunda reducción de las ventas de animales vivos en Marruecos, y las grasas vegetales experimentan de nuevo un acusado retroceso. Entre las producciones industriales no agroalimentarias se observa trayectorias dispares, pues al brío de los productos químicos y, más atenuado, textiles y muebles, se opone las contracciones en materias plásticas, metales comunes y máquinas y aparatos de tipo eléctrico. De los dos principales destinos, Alemania registra un aumento significativo, cercano al 5%, mientras que Francia experimenta una reducción muy importante, de casi 18 puntos. A su vez, se elevan en Países Bajos, Reino Unido, Portugal, Bélgica o Polonia, pero se desploman las exportaciones a Italia. Fuera de Europa, además de la regresión en el citado país norteafricano, descuellan las que suceden en Estados Unidos, China y Japón.

Inflación

La inflación afianza la moderación en que se había instalado tras su excepcional aumento en el bienio 2022-2023. La tasa interanual de crecimiento del IPC general se estima en un 2,4% en diciembre de 2025, dos décimas menos que un año antes. Es inferior a la subida en España, de un 2,9%, y la más baja de todas las comunidades autónomas. Ofrece mejores resultados la inflación subyacente, que concluye con un 2,2%, tres décimas menos que en el mismo mes de 2024, y un 2,6% en España, sin variación. Bienes industriales y carburantes han rebajado la magnitud del ascenso. Esta relajación no esconde que los aumentos acumuladas tras la previa etapa fuertemente inflacionaria deterioran el poder adquisitivo. El grupo con el mayor avance interanual de precios es en 2025 Bebidas alcohólicas y tabaco (4,7%), emplazándose a continuación Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (4,5%) y, consolidando el protagonismo de la inflación de servicios, Restaurantes y hoteles (4,3%).

Costes

El coste laboral medio mensual por trabajador se incrementa en 2025 un 0,6%, claramente una tasa inferior a la del 3,4% registrada en España, además de suponer una pérdida de cinco puntos porcentuales respecto a la de 2024. La divergencia obedece a un factor diferencial clave: la significativa disminución del tiempo efectivo de trabajo en las empresas murcianas, en torno a tres horas al mes, mientras que apenas varía en España. De hecho, se aprecia cierta convergencia territorial en la evolución de los costes por hora efectiva, cuyo incremento es de unos tres puntos, y también con las pautas establecidas en el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva. La mengua del coste mensual acaba provocando una pérdida de poder adquisitivo que diluye la mejora alcanzada en los años previos tras la pandemia.

Déficit

A 30 de noviembre de 2025, el presupuesto consolidado de la CARM tiene un déficit no financiero de 344 millones de euros, lo que corresponde con un −0,77% del PIB. Los ingresos no financieros continúan creciendo, pero más pausadamente, destacando más en las transferencias corrientes que en los impuestos, con un IVA a la baja y una notable expansión del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, esta proveniente sobre todo de las operaciones de compraventa de viviendas de segunda mano en un contexto de fuertes aumentos de los precios. También los gastos no financieros suben a una tasa menor que la de doce meses atrás, con un ascenso llamativo sobre todo en el capítulo de gastos corrientes en bienes y servicios, donde sobresale el del gasto farmacéutico hospitalario. En términos de contabilidad nacional, el déficit de la CARM se cuantifica en 342 millones, equivalente a un −0,76% del PIB regional, con lo que se deteriora una décima porcentual respecto al registrado un año antes, una ratio que sólo es más abultada en la Comunidad Valenciana. La deuda pública regional en el tercer trimestre de 2025 asciende a 13.147 millones de euros, un 29,8% del PIB regional.

Empleo

Una visión resumida del comportamiento laboral de la economía murciana en 2025 debe empezar destacando que, en una fase de crecimiento notable y una inflación más controlada, sigue creando empleo, ya por encima de las setecientas mil personas ocupadas en la segunda mitad de 2025. En comparación con la anualidad precedente, sobresale que la expansión de la población ocupada regional se localiza sobre todo en los hombres, al contrario que sucede en el trienio 2022-2025, más intensa en el componente femenino; también resalta la fortaleza con que avanza entre las personas de ambos sexos menores de 25 años y aquellas con al menos 55, así como entre las de origen extranjero. Además, el empleo autónomo frena su tendencia declinante, mientras que el trabajo por cuenta ajena no deja de aumentar, en la última anualidad, casi totalmente, por la aportación del sector privado.

El empleo público regional sigue siendo mayoritariamente femenino y de bastante edad, pero se observa un moderado proceso de rejuvenecimiento en el último trienio, mientras que los progresos en la mejora de la estabilidad parecen estancarse, con una tasa de temporalidad laboral que marca un 32,2%, muy superior a la del sector privado. Cuatro años después de la aprobación de una reforma que presume el contrato laboral concertado por tiempo indefinido, arraiga un marco con menor temporalidad, con una tasa del 18,5% sobre el empleo asalariado regional, si bien el proceso se atempera, sobre todo en cuanto al empleo fijo discontinuo. La ocupación a tiempo parcial, que conserva un perfil feminizado, lleva dos años retrocediendo. El aumento del empleo concuerda con una población parada a la baja, estimada en 95.800 personas. En cuanto a los puntos débiles, la tasa de paro se mantiene en un 12,1%, con un paro de larga duración que apuntala una evolución interanual al alza, mientras que las ocupaciones elementales, demasiado representativas en el tejido económico regional, crecen de nuevo en 2025. La afiliación en alta laboral a la Seguridad Social también anuncia un mayor empleo en 2025, con un repunte más notable en el Régimen General, aunque una perspectiva histórica, como la que cubre el periodo 2007-2025, revela una trayectoria en la que sobresale el trabajo agrario por cuenta ajena.

Retrocede a su vez el paro registrado. No es incompatible con un crecimiento moderado de la cifra total de beneficiarios del sistema de protección por desempleo, que se promedia en algo más de 62.000 personas, en un año en el que las modificaciones introducidas por el RDL 2/2024 despliegan plenamente sus efectos. Ambas trayectorias contribuyen a una tasa de cobertura por desempleo que alcanza un máximo histórico del 91%, lo que se vincula en gran medida al peso del contrato fijo discontinuo, que permite devengar prestación en los periodos de inactividad sin figurar como parado registrado. Aumentan la prestación contributiva y, de forma más intensa, el subsidio, destacando en este la incorporación del complemento de apoyo al empleo, mientras que la renta activa de inserción desaparece gradualmente conforme a lo previsto en la citada disposición. En cuanto al gasto y la prestación media, continúan avanzando, configurando un sistema de protección por desempleo más amplio en cobertura y de mayor intensidad protectora.

El crecimiento de la economía regional coexiste con una leve disminución del número de contratos formalizados. Se afianza así la ruptura de la relación tradicional entre creación de empleo y expansión de la contratación, característica del modelo previo a la reforma laboral, cuando los contratos temporales concentraban en torno a nueve de cada diez formalizaciones. Actualmente, la tasa de temporalidad contractual alcanza el 44,6%, menos de la mitad que antes de que se aprobara. El contrato por circunstancias de la producción continúa acaparando la contratación temporal, aunque anota un débil decremento, mientras que el contrato de sustitución crece con fuerza, confirmando el papel asignado por la reforma laboral y su progresiva consolidación, y la contratación formativa continúa lejos de las expectativas iniciales del nuevo marco normativo. En la contratación indefinida regional, su mínimo descenso interanual se explica nuevamente por la evolución del contrato fijo discontinuo, si bien esta figura representa todavía en torno al 56% de estas modalidades, a la vez que el contrato indefinido ordinario inicial a tiempo completo, que avanza con significación, se refuerza como el principal referente de estabilidad y calidad del empleo.

Como se intuye en una etapa de expansión laboral, no hay una tendencia acusada a recurrir a expedientes de regulación de empleo, lejos ya de las cifras de la Gran Recesión y, centrándose principalmente en las acciones no extintivas, de la crisis pandémica. Pero este entorno general favorable no es óbice para que determinadas empresas atraviesen por dificultades que conduzcan a la presentación de tales expedientes, manifestándose de forma preocupante en el despido que afecta a 944 personas. De hecho, las cifras anteriores al coronavirus son menos lesivas que las actuales y la de quienes resultan despedidos crece un ejercicio más. La conflictividad laboral muestra resultados desiguales, con una ligera reducción de las conciliaciones individuales tramitadas por el SMAC y un aumento moderado de los asuntos resueltos en los juzgados de lo social. La actividad huelguística es, como en 2024, ínfima en cifras absolutas, más aún en el contexto nacional según revela que las jornadas perdidas hasta noviembre sólo suponen un 0,11%.

Los accidentes de trabajo disminuyen ligeramente en 2025, aunque menos que en España y con un preocupante aumento de los fallecimientos. Se registran 101 accidentes en jornada de peor pronóstico, que se concretan en 73 graves y 28 mortales, siendo estos últimos ocho más que en el año anterior. Salvo en 2022, un año especialmente adverso, no hay tantos fallecimientos en horario de trabajo desde 2009. Además, deben añadirse nueve accidentes letales in itinere, así como 19 graves de esta naturaleza.

Desde 2021, los índices de incidencia en la Región de Murcia tienden a ser menores que los de años anteriores. El total retrocede un 5,5% en 2025, caída que lo sitúa por debajo del umbral de tres mil siniestros por cada cien mil cotizantes cubiertos, el más bajo, 2020 al margen, de los últimos doce ejercicios. Sin embargo, supera con holgura el dato de España, como ocurre desde 2015. Se consolida la ancha divergencia entre el índice de incidencia del personal asalariado y el del autónomo, mientras que la desagregación sectorial apunta a índices a la baja en la construcción y los servicios.