En Murcia ya se empieza a hablar de Carnaval. Se nota en los colegios, en los barrios y en los grupos de amigos que un año más, empiezan a pensar cómo disfrazarse y cuándo salir. A falta de que arranquen oficialmente los actos, la ciudad va entrando poco a poco en ese ambiente previo que anuncia que se acercan días distintos, más ruidosos y coloridos de lo habitual.
El Carnaval es para muchos murcianos, una cita marcada en el calendario. No solo por los desfiles o las fiestas organizadas, sino por todo lo que ocurre antes: decidir el disfraz, organizarse en grupo o preparar a los más pequeños para uno de los días que más ilusión les hace del año.
Elegir disfraz, parte de la experiencia
Elegir el disfraz se ha convertido casi en un ritual previo. Hay quien lo deja para última hora y quien empieza a darle vueltas semanas antes. En los colegios, por ejemplo, es habitual que las clases se coordinen con una temática común. En las comparsas y asociaciones, la preparación se alarga durante días, cuidando cada detalle para que todo encaje.
El disfraz ya no es solo algo que se pone el día del Carnaval. Es una excusa para compartir tiempo, para crear algo en común y, en muchos casos, para reírse de uno mismo. Accesorios, maquillaje y pequeños complementos terminan de dar forma a propuestas que, aunque duren unas horas, se recuerdan durante mucho tiempo.
Un sector que acompaña estas celebraciones
Todo este movimiento se refleja también en el sector que gira en torno a las celebraciones. Durante las semanas previas al Carnaval, aumenta la actividad de comercios y empresas especializadas en disfraces y caracterización, que trabajan para atender tanto a familias como a profesionales.
Entre ellas se encuentra Atosa, una empresa con una larga trayectoria en el diseño y la distribución de disfraces, accesorios y maquillaje que recientemente ha reforzado su presencia digital con una nueva tienda online dirigida al público particular. Su actividad da soporte a muchos de los preparativos que se llevan a cabo en estas fechas, tanto en el ámbito educativo como en el asociativo, acompañando la evolución de una fiesta que cada año suma más participantes y nuevas formas de celebrarse.
Más allá del disfraz y la música el Carnaval tiene algo especial, cambia la ciudad. Durante unos días las calles se llenan de gente, de encuentros improvisados y de un ambiente distinto al habitual. Es una fiesta sencilla y cercana en la que todo el mundo puede participar sin demasiadas reglas.
Murcia vuelve así a prepararse para vivir uno de esos momentos que rompen la rutina y que, aunque duren poco, dejan huella. Una celebración que mezcla tradición y ganas de pasarlo bien y que un año más promete llenar de vida calles y plazas.
