jueves. 04.06.2026

 

Año tras año, un total superior a tres millones de turistas deciden hacer acto de presencia en la Costa Cálida. Por otra parte, dos de cada tres viajeros que se desplazan hasta la Región de Murcia lo hacen con el principal objetivo de visitar este enclave compuesto por más de 250 kilómetros de costa. Dicho éxito no es de extrañar si tenemos en cuenta el cambio de mentalidad post-pandemia

Tanto los turistas como los residentes valoran más que nunca el ocio al aire libre, las experiencias seguras y el «turismo de proximidad». Esto ha provocado que muchos murcianos y residentes redescubran su propia costa, habiéndose presentado la navegación como una opción ideal. Pero, ¿Cómo está transformando este nuevo interés la economía local de forma sostenible? La Costa Cálida, con sus condiciones de navegación excepcionales, se ha posicionado como un refugio ideal. Dicho mayor interés no es solo una percepción; se refleja en cifras que demuestran la transformación de un sector que se está convirtiendo en un pilar económico estratégico para la Región

El impacto real en la economía local: más allá del puerto 

Lo primero que llama la atención es la solidez del crecimiento a nivel regional. Y es que según los últimos informes de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN), aunque el mercado nacional tiende a la estabilización, la Región de Murcia muestra una fortaleza notable. En el acumulado del año, la Región representa aproximadamente el 3,5% del mercado náutico nacional, una cifra que demuestra su consolidación como un polo de referencia en el Mediterráneo. 

A su vez, es reseñable que la presencia de barcos beneficia directamente a las PyME de la Costa Cálida. Cada embarcación de recreo amarrada en un puerto genera un gasto medio anual que, según estimaciones del sector, puede oscilar entre el 8% y el 10% de su valor. Este gasto no se dirige a grandes corporaciones, sino que irriga directamente la economía local: mantenimiento en talleres de la zona, seguros, servicios de limpieza y, por supuesto, un consumo directo en la hostelería y comercio de localidades como Águilas, Mazarrón, Cartagena o La Manga. En definitiva, la náutica es un motor económico que va mucho más allá de la venta de un barco: es un ecosistema completo. 

Una nueva ola de aficionados: el auge del mercado de segunda mano 

Con el paso del tiempo, la náutica ha ido democratizándose, gracias en gran medida al mercado de ocasión. Si bien es cierto que las cifras de matriculaciones de barcos nuevos son el termómetro oficial, la verdadera actividad del sector reside en el citado mercado. En la industria se estima que, por cada barco nuevo que se vende en España, se realizan más de tres transacciones de embarcaciones de segunda mano. Este vibrante mercado ha hecho que comprar barcos de segunda mano sea la opción preferida para el 75% de los nuevos navegantes, convirtiéndose en la principal puerta de entrada al sector. 

Estamos ante una tendencia que no solo responde a un factor económico, sino también a una creciente conciencia ecológica. Dar una segunda vida a una embarcación es un claro ejemplo de economía circular, una práctica cada vez más valorada por los consumidores.

Lo demuestra a la perfección el hecho de que la venta de veleros de ocasión está viviendo un momento especialmente dulce. Su eficiencia, su bajo impacto acústico y su conexión con el mar encajan perfectamente con la búsqueda de experiencias más auténticas y sostenibles por parte del nuevo público. 

Respecto a las dimensiones, el perfil de embarcación más demandado en la región se sitúa en las esloras de hasta 8 metros, lo que confirma la tendencia de una náutica más familiar y accesible, alejándose del nicho del gran lujo. 

Perfil del nuevo navegante murciano: más allá del lujo, una nueva forma de ocio 

Atrás quedan los tiempos en los que los navegantes murcianos eran mayoritariamente empresarios. Los nuevos compradores abarcan adicionalmente a profesionales liberales e incluso familias que lo ven como una alternativa a un apartamento en la playa. A la lista hay que añadir a los grupos de amigos que compran un barco en copropiedad. 

En definitiva, el barco cada vez se ve más como una especie de plan de fin de semana, además de una forma de desconectar y disfrutar de la naturaleza. Por ende, se trata de un estilo de vida beneficioso en todos los sentidos. 

La visión desde dentro del sector: retos y futuro 

El principal desafío para el sector náutico murciano es conjugar su crecimiento con la protección de su joya medioambiental: el Mar Menor. La nueva normativa, como el Decreto Ley 2/2019 de Protección Integral del Mar Menor, establece condiciones estrictas, como la prohibición de fondeo sobre praderas de fanerógamas o la promoción de «puntos de fondeo ecológicos». El futuro del sector pasa por liderar esta transición hacia una náutica 100% sostenible

En términos de infraestructuras y empleo, cabe destacar que la Región de Murcia cuenta con más de 20 puertos y clubes náuticos que suman cerca de 10.000 puntos de amarre. Sin embargo, la alta demanda en temporada estival genera listas de espera en algunos de los puertos más solicitados, lo que evidencia la necesidad de seguir optimizando las infraestructuras y de formar a profesionales cualificados para dar servicio a una flota creciente.

Fuentes expertas como la empresa murciana Interyachts confirman esta tendencia y destacan un cambio en el perfil del comprador, el cual ahora valora tanto el historial de la embarcación como las posibilidades de una navegación más sostenible.

El renacer del mercado náutico en Murcia: sostenibilidad y oportunidad económica en la...