lunes. 26.02.2024

Las importaciones de bienes en España crecieron en 2022 más intensamente de lo esperado, debido al dinamismo de las compras de energía, a la sustitución de la producción nacional por importaciones en ciertas ramas y a la orientación de la producción hacia productos con más contenido importado.

Esta es una de las conclusiones del artículo del Banco de España titulado "La evolución reciente de las importaciones de bienes a la luz de algunos condicionantes", en el que se detalla que dichas importaciones mantuvieron un ritmo de "crecimiento significativo" en 2022, hasta el 5,5%.

Una cifra que -según la entidad- se encuentra "por encima de lo que se derivaría de sus determinantes tradicionales", que son la demanda final y la competitividad-precio.

En el documento se destaca que uno de los motivos de ese incremento es "el dinamismo" de las compras de energía al exterior, que aumentaron un 23,1% en términos reales, en un contexto de tensiones en los mercados por la invasión de Rusia a Ucrania.

Una situación en la que se impulsaron "estrategias de almacenamiento ante eventuales problemas de suministro y de reexportación hacia otros países de la Unión Europea".

Otra de las razones que señala el Banco de España es la sustitución de la producción interior por importaciones en las ramas más intensivas en el uso de energía, dada la pérdida de competitividad frente a países de fuera de la zona del euro menos dependientes de la energía importada.

Detallan que en el caso particular de España hay que tener en cuenta también "la rápida traslación de los precios mayoristas de la energía a los minoristas durante los primeros meses de la guerra".

La tercera causa del incremento de las importaciones durante el año pasado es "la orientación de la producción hacia productos con mayor contenido importado", cuya demanda se habría incrementado por los cambios de hábitos asociados a la pandemia y por la recuperación de la movilidad.

En este sentido, el Banco de España pone como ejemplo productos farmacéuticos, informáticos y de telecomunicaciones, así como otros relacionados con el sector textil.

Las perspectivas de cara al futuro sobre la persistencia de estos factores están rodeadas de una elevada incertidumbre, según el Banco de España, que insiste en que "cabe esperar que los dos elementos de soporte adicional relacionados con la energía presenten un carácter relativamente transitorio".

Este diagnóstico se basa en la moderación de los precios energéticos y de hecho el documento detalla que en el último trimestre de 2022 las importaciones de energía se desaceleraron hasta registrar una caída respecto al año anterior en términos reales, lo que "se mantiene a inicios de 2023".

Respecto al tercer elemento, se prevé un mantenimiento de la demanda de algunos bienes con un elevado contenido importado, en especial los relacionados con las tecnologías de la información y las telecomunicaciones, debido a "la tendencia a la digitalización del tejido productivo y la expansión del sector tecnológico". 

El dinamismo en la compra de energía hace crecer las importaciones un 5,5%