NOMBRAMIENTOS

José Gabriel Torregrosa regresa a la abogacía como socio de Gálvez Asociados

Ex mano derecha de Martínez Vidal en el gobierno autonómico, llegó a ser consejero de Trasparencia hasta la moción de censura

Torregrosa también llegó a ser vicepresidente y máximo acreedor del Real Murcia, aunque cedió gratuitamente la deuda

José Gabriel Sánchez Torregrosa retoma su carrera jurídica tras su incursión de algo más de un año en la política regional. El letrado acaba de anunciar su 'fichaje' por el prestigioso bufete murciano Gálvez Asociados, Abogados Laboralistas, que tiene su despacho en el edificio San Raimundo de Peñafor de la capital murciana, justo frente a la Ciudad de la Justicia.

 

Torregrosa había ejercido con éxito la abogacía, estando considerado como uno de los mejores abogados jóvenes de la Región y siendo un 'peso pesado' en el Colegio hasta abril de 2020, cuando decidió aceptar la propuesta de Ana Martínez Vidal para acompañarla en su labor de Gobierno, primero convirtiéndose en secretario general de la consejería de Empresas (dirigida por la propia Martínez Vidal), y posteriormente dando un paso más al frente para ser consejero de Transparencia.

 

Se convirtió en uno de los más sólidos apoyos de Martínez Vidal, también líder del partido Ciudadanos, en el momento en el que presentó la moción de censura contra López Miras y, cuando ésta fracasó, fue destituido y su puesto de consejero fue ocupado por Antonio Sánchez Lorente.

 

Tras ese capítulo, ahora retoma su labor como jurista  de la mano de Juan Antonio Gálvez Peñalver, fundador del bufete, al que Torregrosa entra como socio.

 

BRILLANTE TRAYECTORIA

Con gran conocimientos en Mercantil, fue socio fundador (año 2007) del bufete TBM Abogados, junto con Javier Martínez Martínez y Alicia Baeza Espinosa. Paralelamente, en 2013 se convirtió en socio fundador de Cáceres, Caballero y Torregrosa Administradores Concursales, junto con Juan Cáceres y Daniel Fernández Caballero, y también fue asociado del despacho de Ruiz & Gálvez, liderado por Antonio Ruiz. Asimismo, es profesor asociado en el Máster de Acceso a la Abogacía de la Universidad Católica San Antonio de Murcia.

 

Sánchez Torregrosa es licenciado en Derecho por la Universidad de Murcia, donde ha completado su formación en la Escuela de Práctica Jurídica y realizó la suficiencia investigadora. Además, ha complementado sus estudios a través del Colegio de Abogados de Murcia, en el IE Business School y en ENAE.

 

 

VINCULACIÓN AL REAL MURCIA

En los últimos años, Torregrosa ha sido un nombre íntimamente unido al Real Murcia. El letrado adquirió, a través de la sociedad Plazarte, que compartía con otro socio, a Gestora y Desarrollos Nueva Condomina, una de las empresas liquidadas por la familia Samper (anteriores propietarios del club), parte de la deuda que el equipo de fútbol tenía con esta mercantil. En total, 4,5 M€ que adquirió -según algunas fuentes- por la ridícula cantidad de 200 €. De esta manera, se convirtió en uno de los máximos acreedores del conjunto pimentonero, tal y como aseguró Francisco Tornel en una rueda de prensa del pasado 15 de febrero de 2019: "De los acreedores comunes es la deuda con mayor importe".

 

El club pasó de mano en mano en los siguientes años; entre otros pasaron por Nueva Condomina el extremeño Raúl Moro (fue en tiempos de Moro cuando Torregrosa adquirió los derechos de deuda), el mexicano Mauricio García de la Vega y el alicantino Víctor Gálvez. Finalmente Gálvez cedió la gestión a un grupo de aficionados murcianistas, agrupados bajo el nombre de PARMU (Plataforma de Apoyo al Real Murcia), destacados profesionales de distintos ámbitos, entre los que también estaba Torregrosa, quien llegó a ser vicepresidente (por un breve espacio de tiempo) y miembro con mucho peso en el consejo de administración, al mismo tiempo que era uno de los mayores acreedores de la entidad.

 

Pero a Torregrosa le pesó como una losa tener en sus manos esa gran deuda, pese a que siempre prometió que no pensaba especular con ella y cumplió siempre con su palabra. Pese a ello, sus compañeros del consejo de administración, con el notario Francisco Tornell (convertido en máximo accionista tras la atomización del accionariado propiciada por una ampliación de capital) a la cabeza, le presionaron e incluso exigieron para que cediese al club la deuda que estaba en su poder en las mismas condiciones que la adquirió. Los dirigentes temían que Torregrosa capitalizase la deuda, lo que le hubiera convertido en dueño del Real Murcia.

 

Finalmente, el letrado acabó dimitiendo primero y cediendo al club sus derechos sobre la deuda después.