lunes. 26.02.2024

 

Dimitri Barua es el responsable de comunicación para España de la Unión Europea. Lleva en el cargo algo más de un año, y está empeñado en conseguir que la distancia entre Bruselas y España sea cada vez más pequeña. Por ello, cada vez que puede participa en eventos en cualquier punto de la geografía nacional para difundir, explicar y discutir sobre la construcción europea. Barua, francés de nacimiento, es licenciado por el Instituto de Estudios Políticos de Lille (Francia) y Máster en Relaciones Internacionels y Estudios Europeos por la Universidad de Kent (Reino Unido), y habla cinco idiomas (español, inglés, francés, italiano y catalán). Magnífico anfitrión y siempre atento a los detalles, atiende a MURCIADIARIO mientras prepara su intervención en el seminario 'Comunicar Europa, ¿una misión imposible?', que acogerá el CEEIM (Campus de Espinardo) este viernes, 17 de noviembre, a partir de las 10:00 horas.

 

El nombre de la jornada es 'Comunicar Europa, ¿una misión imposible?' ¿Es tan difícil hacer llegar a los ciudadanos la labor de las instituciones europeas?

Cuando tienes que convencer a la opinión pública, hay que buscar los vehículos adecuados para hacer llegar tus mensajes. Con la actual Comisión Europea, hemos encontrado parte de la solución y en un año, las opiniones positivas sobre las instituciones europeas han subido un 15%, así que las políticas de comunicación están dando resultado. También influye que estamos en un buen momento económico, que crecemos dos veces más que Estados Unidos, que los populismos antieuropeistas han salido derrotados en las diferentes elecciones a lo largo de toda la UE. La gente en España agradece el trabajo de las instituciones europeas, pero hay que contar todo lo que hacen. Por eso mañana estaremos en Murcia, porque tenemos que estar más presentes a nivel local. Hay un interés real por lo que pasa en Europa, y tenemos que trasladarlo, tenemos que desplazarnos, ¡subir una furgoneta y patearnos el país!

 

Para un responsable de comunicación de la CE, y haciéndonos cargo de lo complicado de la situación, ha tenido que ser una pequeña satisfacción ver que, en el conflicto catalán, una parte importante del debate tenía que ver con el riesgo a perder la ciudadanía europea de los ciudadanos, que los bancos salían para seguir bajo el paraguas del Banco Central Europeo. Parece una prueba de que entre los ciudadanos y la clase política y empresarial ha calado la importancia de pertenecer a la Unión.

Evidentemente bajo ningún concepto se puede encontrar una satisfacción una situación tan delicada. Pero me gustaría dar un paso atrás en el tiempo, al año 2016. Fue un año muy difícil, un annus horribilis, en el que se tambaleó el proyecto europeo, con el Brexit, y con un Donald Trump que durante la campaña hizo declaraciones contra la UE. Precisamente en esas circunstancias, mucha gente se dio cuenta de lo que se podía perder si la UE no existiera. Los estudiantes británicos se dan cuenta ahora de que pueden perder los Erasmus, se podrían restringir los vuelos a Europa. Viajes, derechos de los consumidores, acceso de las empresas al mercado... porque no es lo mismo tener que detenerse en una frontera que que los camiones puedan pasar de un país a otro sin demora. Eso es fundamental para las cadenas de suministro de las empresas. Todo lo que hemos conseguido gracias a Schenghen forma ya parte de nuestras vidas, y cuando lo podemos perder nos damos cuenta de lo difícil que serian nuestras vidas sin la Unión Europea.

 

Parece que, quizá por el miedo a perder todo eso, empieza a calar el mensaje europeo entre los ciudadanos.

Es que no nos damos cuenta de hasta qué punto somos europeos, y hasta que punto nos interesa serlo. Ahora el reto es que no solo calen los mensajes negativos, el “qué pasaría si...”, sino que tenemos que hacer llegar mensajes positivos. Hay grandes logros, como los 30 años de Erasmus, la libre circulación o la Europa social. Por supuesto hay grandes retos todavía pendientes, como tener una Europa más fuerte en defensa, una voz exterior unida, ser más competitivos en en materia económica. Hace no demasiado, Europa era la fuente de modernidad, la fuente del desarrollo, la de los fondos... Eso es lo que tenemos que recuperar.

 

Ya que menciona los fondos europeos, en la Región de Murcia han sido fundamentales, y lo siguen siendo. Los fondos de cohesión, o la PAC...

...los fondos regionales, la PAC, los fondos para el medio ambiente, los fondos para la I+D... Le pongo un ejemplo. El otro día estuve en Extremadura, donde una empresa cartagenera, Odilo, va a implantar la lectura digital en todos los colegios de la comunidad con un proyecto financiado por la Comisión Europea. Esta empresa ya recibió financiación de Horizonte 2020, y ahora del Fondo Europeo de Inversiones. Gracias a esto, ahora se está expandiendo en diferentes países de Europa, como Finlandia. Estamos apoyando miles de proyectos como este. El otro día recibí unos tuits desde Cartagena en los que criticaban que los fondos EDUSI (fondos europeos para el desarrollo urbano sostenible) estaban copados por la ciudad de Murcia, pero al mismo tiempo estamos apoyando empresas cartageneras como Odilo. Europa está presente en todos los territorios.

 

Quizá en ocasiones ha fallado la comunicación de las cosas que suceden en Bruselas.

Pasan muchas cosas buenas y hay que contarlas. Y eso hasta la fecha no lo hemos hecho con la intensidad necesaria. Nosotros solos no podemos llegar a todas partes, necesitamos apoyo local, los gobiernos autonómicos son activos a la hora de hablar de proyectos europeos, pero hay que ir más allá para explicar la labor. Echamos de menos que los políticos nacionales hablen más de Europa

 

Estar más en el debate europeo.

No solo las instituciones europeas tienen que hablar de Europa. Tiene que haber más explicaciones, no solo de los fondos, sino de todo lo que ocurre: la construcción de las instituciones, la defensa, el Brexit... Por ejemplo, Macron, en las últimas elecciones francesas, comprendió que la opinión pública le demandaba más debate sobre Europa, y lo incorporó al debate nacional. La gente quiere que se hable de Europa.

 

¿Es de esto de lo que hablará este viernes en el CEEIM?

Quiero transmitir que Europa tiene estas muchas cosas buenas, que Europa es parte de la solución para muchos de los problemas de las personas, para sus preocupaciones. Quiero transmitir ese mensaje. Que hay que participar en el debate, en los grandes temas que ahora mismo están sobre la mesa, que tienen que tener una opinión sobre el gobierno de la Unión, de la economía, sobre la Europa social, sobre qué modelo de sociedad queremos en Europa, que participen en estos debates.

 

¿Pero no le parece que Europa y sus instituciones siguen siendo demasiado complejas, demasiado desconocidas para los ciudadanos?

Es cierto que hay percepción de complejidad, pero los ciudadanos están más metidos en los grandes debates europeos, hay más gente que tiene una opinión al respecto. Europa se puede entender mejor cuanto más presente está la gente en estos debates, y gracias a ello se está formando una opinión publica europea y eso hace que cada día se avance en su conocimiento.

Dimitri Barua: “Cuando la podemos perder nos damos cuenta de lo difícil que serían...