REACCIONES

Fundación Ingenio: "La nueva ley no salvará el Mar Menor, pero destruirá la agricultura y el empleo"

Para el 75% de los murcianos la actividad agraria se ha convertido en un pilar fundamental tras su importante papel en la crisis de la Covid-19.

El 70% del articulado señala a la agricultura como única culpable de la degradación del Mar Menor, impidiendo prácticamente la continuidad de forma rentable de la actividad agrícola.

Fundación Ingenio, formada por más de 10.000 agricultores, cooperativas, SAT, y empresas hortofrutícolas del Campo de Cartagena, critica que el proceso parlamentario para la aprobación de la Ley de Protección Integral del Mar Menor no ha tenido en cuenta muchas de las enmiendas e indicaciones técnicas propuestas por el sector. La Asamblea Regional de Murcia aprobó ayer la nueva Ley de Protección Integral del Mar Menor imponiendo su aplicación inmediata e impidiendo prácticamente la continuidad rentable de la actividad agrícola y abocando así a su desaparición. Más de 40.000 familias se verán afectadas y miles de pequeños y medianos agricultores se verán obligados a abandonar las zonas rurales, al no encontrar de nuevo un futuro en la agricultura.

 

"La nueva Ley de Protección Integral del Mar Menor profundiza en los mismos errores que su predecesora, la Ley 1/2018 de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad ambiental del Mar Menor, dedicando cerca del 70% de su articulado al sector agrario y ganadero, señalándole como principal culpable de la degradación del Mar Menor y actuando de manera más laxa con otras actividades económicas como, por ejemplo, el turismo de masas, la planificación urbanística descontrolada o el vertido de metales pesados", asegura la Fundación.

 

Así, el sector indica que existen algunas medidas que dañan gravemente a la agricultura y cuya eficacia en la recuperación y preservación del Mar Menor no está debidamente acreditada, como por ejemplo el Plan de Ordenación Territorial de la cuenca vertiente del Mar Menor, la obligación de establecer setos vegetales de conservación en todos los cultivos de regadío, la propuesta de que los cultivos sigan en todo momento las curvas de nivel del terreno, o unos criterios de abonado y fertilización, que hacen prácticamente inviable la producción de cerca del 80% de las variedades de frutas y hortalizas que se cultivan en el Campo de Cartagena.

 

Existe un problema de nitrificación del Mar Menor, que está relacionado con las aguas subterráneas que transportan agua concentrada de nitratos que presenta el acuífero, resultado de las malas prácticas de producción agrícolas de hace décadas, así como de la ganadería y de los vertidos de aguas urbanas. Algo que no tiene nada que ver con el actual regadío de precisión del Campo de Cartagena, un modelo agrario basado en una agricultura moderna y de precisión, que no genera sobrantes. Un aspecto más que no ha sido tenido en cuenta, castigando el modelo de producción presente, a pesar de ser más sostenible y responsable que nunca.

 

En definitiva, "una nueva ley que poco tiene de integral como su nombre indica, ya que a penas regula y pasa de puntillas por el resto de las actividades que tienen afección directa sobre el Mar Menor". Desde la Fundación Ingenio apuntan “todos sabemos que lo que necesita con urgencia el Mar Menor son actuaciones e infraestructuras que eviten la entrada de agua por vía superficial, pero principalmente por vía subterránea, a través de la extracción del agua del acuífero del Campo de Cartagena, y también infraestructuras que sean capaces de controlar las avenidas de agua que llegarán con las próximas DANAS. Sin ellas será imposible lograr una protección real.”.

 

La Fundación se ha reunido en los últimos meses con todos los partidos políticos para exigir reivindicaciones en el articulado de la nueva Ley. Sin embargo, desde la Fundación Ingenio señalan: “a pesar de los esfuerzos por ser escuchados a lo largo de la tramitación parlamentaria, nuestras indicaciones técnicas han obtenido un mínimo grado de asunción por parte de los grupos políticos. Así lo demuestra la nueva Ley aprobada ayer, en la que no se han tenido en cuenta los criterios que les hemos hecho llegar desde los técnicos del sector para procurar que la protección del Mar Menor, objeto primordial de la ley, no hiciera inviable las producciones hortofrutícolas en términos competitivos, pues ambos aspectos, medio ambiente y agricultura, como corroboran los científicos, son perfectamente compatibles”.

 

"Con la llegada del otoño deberemos enfrentar la grave crisis económica que ha dejado la crisis sanitaria, con unas previsiones de crecimiento y desempleo verdaderamente desalentadoras. Las restricciones de esta nueva ley y la inseguridad jurídica de un texto plagado de imprecisiones, terminará por hundir al sector agrícola de la Región de Murcia, afectando de manera directa a toda la cadena de valor agroalimentaria (transportistas, distribuidores, comercios, cooperativas agrarias, talleres mecánicos, concesionarios, empresas de reciclaje, etc.)", añade la fundación.

 

Un sector que, si bien ha sido presa fácil de la Ley de Protección Integral del Mar Menor, ha demostrado ser fundamental durante la crisis del COVID-19 y, además, históricamente ha actuado como generador de empleo y riqueza durante momentos difíciles para la economía no solo de la región, sino de todo el país.

 

El sector agrario del Campo de Cartagena está comprometido con el entorno y la preservación de sus recursos, tal es así que cuenta con una de las normativas al respecto del vertido de nitratos más restrictivas en comparación con las que se aplican en otras comunidades autónomas y tiene claro que sin un entorno medioambientalmente sano no se puede desarrollar la actividad agraria, porque la agricultura o es sostenible o no será. Por ello, desde la Fundación Ingenio, que nació con el fin de poner a voz a más 10.000 agricultores del Campo de Cartagena y actuar como agente de interlocución con la administración, señalan: “seguimos abiertos al diálogo con las administraciones y todos los actores involucrados, en aras de identificar soluciones consensuadas y respaldadas por argumentos de rigor técnico y científico”.

 

LA SOCIEDAD MURCIANA APOYA A LA ACTIVIDAD AGRARIA. La crisis del coronavirus ha demostrado que la actividad agraria es en un pilar fundamental, así lo han afirmado el 75% de los murcianos en el estudio realizado por la Fundación Ingenio “Percepción de los murcianos sobre la agricultura durante la crisis del Covid-19”, en colaboración con Infocom. Por otro lado, el estudio revela que el 94% de los murcianos considera que el papel de los agricultores ha sido tan crucial como el de los sanitarios durante la crisis y el 78% se siente orgulloso de los productos del Campo de Cartagena y no solo del producto en sí mismo, sino del proceso que se realiza hasta llegar a él.