I+D+I

Asfalto inteligente, composite con cáscara de arroz; la Comunidad promueve su investigación

Ha concedido 4,3 M€ en subvenciones para desarrollar hasta 2021 ocho proyectos identificados como innovadores

La Consejería de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente ha concedido 4,3 millones de euros en subvenciones para desarrollar hasta 2021 ocho proyectos identificados como innovadores, de especialización inteligente y estratégicos para la Región de Murcia.

 

Estos proyectos, cofinanciados con fondos Feder, nacen de la cooperación entre 23 empresas y 18 centros públicos de investigación de la Región, de cara a experimentar y explorar nuevas oportunidades tecnológicas y de mercado que den como resultado productos o servicios en un nuevo nicho de actividad.

 

Así, se trata de programas de I+D que parten de la colaboración público-privada, y siempre en ámbitos de especialización inteligente identificados como tales en la Estrategia RIS3Mur de la Comunidad. Estas iniciativas, financiadas de media con 538.000 euros cada una, tienen en común su gran dimensión, el elevado riesgo tecnológico, la proyección comercial en el ámbito global y el establecimiento de vínculos duraderos entre las empresas y los investigadores.

 

Entre estas iniciativas se encuentran, por ejemplo, la que investigará una solución para producir un composite procedente de fuentes naturales como la cáscara de arroz y de almendra, con el fin de aplicar los resultados para la elaboración de suelas de calzado innovadoras. Bajo la denominación de ‘Ecocomposite’, el proyecto lo desarrolla un consorcio que integran cuatro empresas y el Centro Tecnológico del Calzado y del Plástico de la Región.

 

Otro ejemplo es el proyecto ‘Pipeces’, liderado por Estrella de Levante, y que también integran otras dos empresas, además del Instituto Español de Oceanografía y la Universidad de Murcia. Su propósito es obtener un tratamiento de los subproductos de la empresa cervecera para minimizar el impacto medioambiental de estos residuos, mediante un estudio de los componentes a incorporar en piensos de peces de acuicultura.

 

Los otros seis proyectos tienen como objetivos mejorar la composición del vino adaptándola a las nuevas exigencias de los consumidores; desarrollar un invernadero 4.0 que perfeccione todos sus procesos; diseñar un nuevo tipo de asfalto ‘inteligente’ que involucre a empresas murcianas; investigar soluciones sostenibles para los residuos de las espumas de poliuretano; desarrollar productos de alimentación y cosmética a partir de diferentes variedades de quinoa ecológica; y construir un sistema de observación oceanográfico móvil.

 

El consejero de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente, Javier Celdrán, dio a conocer hoy las ayudas y destacó que “el fin último no sólo es el lanzamiento al mercado de nuevos productos o servicios, sino también que estos sirvan como ‘banderín de enganche’ a otras empresas y emprendedores, para ampliar así ese nicho de actividad”.

 

Los grupos receptores de estas subvenciones son agrupaciones voluntarias de agentes del Sistema Regional de Ciencia, Tecnología y Empresa. Dichas agrupaciones están integradas por al menos cinco agentes del Sistema, y al menos dos de ellos son empresas. Además, la participación empresarial en todos los proyectos es como mínimo del 30 por ciento del presupuesto, con un periodo de ejecución de entre 18 y 48 meses.

 
LÍDERES DE LAS AGRUPACIONES. Los líderes de los consorcios son la empresa Capiccio (proyecto ‘Ecocomposite’); Estrella de Levante (‘Pipeces’); la UPCT (proyecto ‘Oomur’ para un sistema de observación oceanográfico); el Grupo Toro Verde (‘Ecoquinoa’, para diversos usos comerciales de la quinoa); el Centro Tecnológico del Mueble y la Madera (‘Bioemerger’, que aborda los residuos de las espumas de poliuretano); el Centro Tecnológico de la Construcción (‘Fatlap’, sobre mezclas asfálticas), y finalmente el Cebas-Csic, tanto en el proyecto ‘Berries 4.0’ para nuevos invernaderos como en el ‘Vid4Vino’ para mejora de la composición del vino.

 

Las iniciativas desarrolladas por estas agrupaciones pueden ser de dos tipos: por un lado, proyectos de investigación industrial (encaminados a adquirir nuevos conocimientos que puedan ser útiles para desarrollar nuevos productos, procesos o servicios) o bien proyectos de desarrollo experimental (en los que se emplean conocimientos y técnicas ya existentes, con vistas por ejemplo a la creación de prototipos o la elaboración de proyectos piloto).