sábado. 02.03.2024

En la noche del pasado sábado, el Gobierno del Reino Unido anunció que imponía una cuarenta obligatoria de catorce días a todos aquellos viajeros que llegasen a suelo británico, y que el incumplimiento de esta orden comportaría una multa de mil libras esterlinas (1.072 €).

 

En esencia, se trata de un golpe durísimo al turismo español, y más concretamente al de la Región de Murcia, pues el británico es, con gran diferencia, el mayor mercado emisor de turistas en esta comunidad autónoma.

 

Una situación que complica la ya de por sí difícil situación del turismo internacional afectado por la crisis del COVID-19, en un momento en el que los establecimientos turísticos de la Región comenzaban a recibir turistas británicos con la esperanza de salvar la temporada.

Según el balance publicado en su día por el Instituto de Turismo de la Región de Murcia (ITREM), los turistas británicos supusieron el 42,9% de todos los turistas internacionales que llegaron a la Región de Murcia en el año 2019. Es decir, de los 1,055 millones de turistas que llegaron a la Región el año pasado, casi 450.000 eran británicos.

 

El pico de afluencia, precisamente se dio en los meses de julio y agosto, con algo más de 100.000 turistas procedentes del Reino Unido poblando las costas y hoteles murcianos.

 

Estos 450.000 turistas británicos se gastaron en la Región por encima de 490 millones de euros, lo que es el equivalente a uno de cada diez euros del presupuesto autonómico de la Región de Murcia, o por encima del presupuesto del ayuntamiento de Murcia de todo un año.

 

EL AEROPUERTO, VÍCTIMA DE LA DECISIÓN. El aeropuerto Internacional de la Región de Mucia será otra de las víctimas colaterales de la decisión adoptada por el 10 de Downing Street, pues las islas británicas son el punto de partida o de llegada de la mayor parte de los vuelos de Corvera. A lo largo del fin de semana, operadores como Tui o Jet2, que conectaba la Región con varias ciudades británicas, ya han suspendido todas sus frecuencias a la espera de acontecimientos.

El Gobierno español, consciente del peso que tiene el turista británico y de la gravedad del mazazo, se ha apresurado, en la figura de la ministra de Exteriores Arancha González Laya, a establecer contactos para instaurar corredores seguros, aunque parece que por el momento los esfuerzos se centran en salvar la temporada de las islas, Baleares y Canarias.

 

"Nuestros esfuerzos en estos momentos se centran en conseguir que las autoridades británicas puedan excluir de sus medidas de cuarentena a las islas Baleares y a las islas Canarias", ha detallado la ministra este domingo.

 

Fuentes del Ejecutivo han defendido que España se encuentra en un "escenario de control" de la enfermedad y que estaba previsto que aparecieran brotes, que se están detectando precozmente y controlando de acuerdo con el plan de respuesta temprana acordado con las comunidades autónomas.

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