jueves. 30.05.2024

La tecnología de los geopolímeros en sustitución del cemento portland ha llegado para quedarse. En países como Australia ya se comercializan este tipo de productos. Estos geopolímeros están compuestos por cenizas volantes, el subproducto de la quema de carbón en una central eléctrica, y escoria, el subproducto de la fabricación de acero, E-Crete™. Esto reduce el CO2 resultante del hormigón en al menos un 60% en comparación con el hormigón basado en el cemento portland ordinario (OPC).

 

El Centro Tecnológico de la Construcción apuesta por esta tecnología desde hace varios años y han desarrollado distintos proyectos propios y en colaboración con otras empresas y otros centros tecnológicos. El objetivo es desarrollar nuevos materiales que produzcan una cantidad mínima de subproductos industriales y CO2 durante su producción.

 

El cemento portland ordinario (OPC) es un conglomerante o cemento hidráulico que, al mezclarlo con áridos, agua y fibras de acero, se crea lo que conocemos como hormigón y es el producto básico más utilizado en el mundo con más de 3.000 millones de toneladas producidas anualmente. También es la tercera fuente de emisiones de CO2 de origen humano, representando aproximadamente entre el 7 y el 8% de todas las emisiones. Sólo en España representa el 5% del CO2 generado anualmente, dado que uno de sus principales ingredientes, el clínker, necesita cocerse a temperaturas de 1.400 grados

 

El OPC es la fuente dominante de emisiones de CO2 del hormigón (más del 70%) y la principal fuente de emisiones en proyectos de carreteras, infraestructuras y construcción

 

La utilización de geopolímeros en lugar del cemento Portland tradicional proporciona dos beneficios medioambientales significativos: el primero es la reducción de CO2, que no tiene parangón en la industria de la construcción, y el segundo es el uso de residuos industriales reciclados, lo que supone una menor extracción de materias primas.

El CTCON investiga nuevos materiales para una construcción más sostenible