jueves. 04.06.2026

Mensajes catastrofistas sobre el Mar Menor afectan al empleo, el turismo y las familias que dependen del sector

Cuidar el Mar Menor también es cuidar la comunicación que se hace acerca de él, y la imagen de nuestro Mar Menor se encuentra en una situación delicada que exige de una actitud responsable por parte de aquellos que trasladan mensajes catastrofistas y exagerados poniendo en riesgo el trabajo responsable y continuado del sector turístico durante años, así como el futuro de las familias que le dan forma.
Deportes náuticos en el Mar Menor. (Archivo)
Deportes náuticos en el Mar Menor. (Archivo)

El Mar Menor constituye uno de los espacios naturales, culturales y turísticos más singulares del Mediterráneo y de la Región de Murcia. Su valor medioambiental, paisajístico y social trasciende fronteras y forma parte de la identidad colectiva de toda la Región de Murcia y de España. Cuidar del Mar Menor es una responsabilidad compartida por instituciones, empresas y ciudadanía; y no debería ser un terreno de confrontación política ni encontrar espacio para mensajes catastrofistas que perjudican el trabajo del sector y el futuro del mismo en los próximos meses y años.

Convertir su delicada situación ambiental en un instrumento de confrontación y manipulación supone un grave error estratégico, y social, que amenaza la imagen de un destino turístico que da empleo directo e indirecto a miles de familias.

1. La imagen turística, un activo frágil

La reputación de un destino turístico se construye con esfuerzo, inversión y tiempo, pero puede deteriorarse en cuestión de días por mensajes negativos o enfoques alarmistas que terminan por no distinguir entre el problema ambiental concreto y el conjunto del territorio.

El Mar Menor y la Costa Cálida son hoy un referente del turismo náutico, deportivo, familiar y sostenible y se proyectan a través de una colaboración público-privada del Itrem y Hostetur-Estación Náutica de la Costa Cálida en el segmento de Turismo Azul. Trasladar mensajes precipitados sobre el estado de la laguna —sin matices ni contextualización— provoca un daño directo en la economía turística del destino y supone un paso atrás en el trabajo desarrollado durante años por parte del sector.

Cada mensaje que se difunde sin rigor genera desconfianza, y esa desconfianza se traduce en cancelaciones, pérdida de reservas y desinterés por un destino que en realidad sigue ofreciendo experiencias de altísimo valor.

2. El turismo como aliado de la recuperación ambiental

Lejos de ser parte del problema, el sector turístico ha sido —y debe seguir siendo— parte activa de la solución. En los últimos años, empresas y asociaciones locales han impulsado medidas de sostenibilidad, reducido su huella ecológica, promovido la educación ambiental entre los visitantes y apoyado campañas de concienciación y limpieza del litoral.

El turismo sostenible y responsable no solo convive con la recuperación del Mar Menor sino que la impulsa. Cada turista que llega y conoce este espacio desde el respeto y la sensibilidad ambiental contribuye a su revalorización y a la difusión de una imagen positiva, basada en la convivencia entre la actividad económica y la conservación del entorno.

4. Responsabilidad institucional y comunicación responsable

Todas las administraciones públicas, los partidos políticos y los medios de comunicación deberían de actuar con extrema prudencia al hablar del Mar Menor.

Informar sobre su situación ecológica es necesario, pero precipitar o exagerar los datos es irresponsable y genera un efecto colateral devastador sobre el turismo, la inversión y la cohesión social del territorio.

El discurso sobre el Mar Menor debe ser constructivo, cooperativo y basado en soluciones, así como en la colaboración de todas las partes implicadas en las soluciones no en simples mensajes que bajo la excusa de los datos suponen crear modelos catastróficos que tiran por tierra el trabajo de muchas empresas.

Convertir el Mar Menor en un símbolo de regeneración, innovación y compromiso es la mejor estrategia para asegurar su futuro como un recurso turístico sostenible desde todos los puntos de vista y el de las generaciones que viven y trabajan en torno a él.

Cuidar su imagen es cuidar también el empleo, la economía y la esperanza de toda una comarca que ha hecho del turismo responsable una forma de vida.

Mensajes catastrofistas sobre el Mar Menor afectan al empleo, el turismo y las familias...