Miguel López Abad, presidente de CROEM, destaca la importancia del Trasvase Tajo-Segura como elemento clave para el desarrollo económico de la Región de Murcia. En esta entrevista, subraya que su impacto va más allá del ámbito agrícola, ya que “sostiene a buena parte del tejido productivo regional y genera estabilidad para las empresas”.
Desde una perspectiva pragmática, López Abad defiende una gestión del agua basada en el diálogo y la cooperación entre territorios, considerando que es una infraestructura que debe abordarse con sentido común y visión de futuro, como garantía de continuidad para la economía regional.
1. Desde la perspectiva empresarial, ¿qué papel juega el Trasvase Tajo-Segura en el desarrollo económico de la Región de Murcia?
El Trasvase Tajo-Segura ha sido, y sigue siendo, una infraestructura esencial para el desarrollo de la Región de Murcia. Sin él, no podríamos entender lo que hoy somos como economía ni como sociedad. Durante más de cuatro décadas ha permitido mantener la actividad agrícola, crear empleo y consolidar un modelo productivo que genera riqueza y estabilidad.
No hablamos solo de agua, hablamos de oportunidades, de inversión y de futuro. Sabemos que el Trasvase aporta cerca de 4.000 millones de euros al PIB nacional y más de 100.000 puestos de trabajo. Detrás de esas cifras hay empresas, familias y un tejido económico que ha sabido ser eficiente y sostenible. Por eso, cada vez que se discute el Trasvase lo que realmente está en juego es la base del desarrollo regional.
2. ¿Cómo contribuye el Trasvase en la competitividad del tejido productivo de la Región de Murcia?
El Trasvase es estabilidad y sin estabilidad no podemos ser competitivos. A las empresas les permite planificar, invertir, innovar y exportar con seguridad. Gracias a esa garantía, la Región de Murcia ha construido un modelo agrícola tecnificado y moderno que hoy es referencia dentro y fuera de España.
Pero el impacto va mucho más allá del campo. A su alrededor se mueven la industria agroalimentaria, la logística, la tecnología, el transporte o el comercio. Todo está conectado.
Y hay algo de lo que podemos sentirnos especialmente orgullosos: somos líderes en reutilización de agua, con un 98% de aprovechamiento, y un ejemplo de economía circular. Esa capacidad de hacer más con menos nos ha situado como referente internacional en gestión hídrica. Eso también es competitividad.
3. ¿Qué importancia tiene esta infraestructura para las firmas que forman parte de la entidad que preside?
Para las empresas murcianas, el Trasvase no es solo una infraestructura; es una garantía de continuidad. Su impacto llega a todos los sectores, no solo al agrícola. Cuando el campo funciona lo hace también la industria, el transporte, el turismo y el comercio.
Por eso defendemos el Trasvase con una visión amplia, basada en hechos y no en ideologías. El agua no puede ser motivo de enfrentamiento, sino un espacio de acuerdo y responsabilidad compartida.
Las empresas sabemos que los resultados llegan cuando hay colaboración y planificación. Esa es la actitud que necesitamos también en la gestión del agua: sentido común, diálogo y compromiso con el futuro.
4. En su opinión, ¿qué papel considera que desempeña el Trasvase en el desarrollo actual y futuro de la Región?
El Trasvase forma parte de la identidad de la Región. Representa esfuerzo, ingenio y capacidad de adaptación. Gracias a él hemos convertido una tierra difícil en un referente de productividad y sostenibilidad.
Debemos defenderlo con serenidad y con argumentos, apostando por el diálogo y por la cooperación. Tenemos que contar con Castilla-La Mancha, tender la mano y entender sus necesidades. Si trabajamos juntos, todos podemos tener garantizado el agua que necesitamos.
También debemos completar el Trasvase con otras infraestructuras que fortalezcan el sistema y nos permitan diversificar los recursos. No se trata de elegir entre fuentes, sino de aprovechar todas con criterio. Y, sobre todo, avanzar hacia un Pacto Nacional del Agua que esté por encima de los partidos. Un acuerdo estable, técnico y justo.
Desde el ámbito empresarial tenemos que implicarnos más, ofrecer soluciones realistas y trasladar una visión práctica que vaya más allá de los despachos. Porque el agua no es un tema político: es una cuestión de país y de futuro para la Región de Murcia.
