La Universidad de Murcia (UMU), a través del Vicerrectorado de Estudiantes y Empleo, ha inaugurado la exposición ‘La diversidad es nuestra fuerza’, compuesta por paneles informativos que resumen las inquietudes de sus nueve grupos de escucha, así como testimonios en primera persona de estudiantes sobre aspectos como la multiculturalidad, el colectivo LGTBIQ+, la discapacidad, las altas capacidades, los problemas económicos, la brecha intergeneracional, la salud mental, la conciliación y la neurodiversidad.
Esta exposición itinerante es fruto del trabajo de investigación realizado para impulsar la diversidad, igualdad de oportunidades, inclusión y sentimiento de pertenencia junto a la Cátedra de Gestión de Atención a la Diversidad y el Servicio de Atención al Voluntariado (AdyV), que apuestan según la vicerrectora de Estudiantes y Empleo, Alicia Rubio, por “la diversidad como un valor estratégico que genera riqueza tanto entre la comunidad universitaria como la sociedad murciana”, señaló.
Para Rubio, “la diversidad y la equidad son importantes para crear un entorno más respetuoso, inclusivo y productivo, en donde todos puedan prosperar y contribuir”. “Pero hemos ido más allá de satisfacer y escuchar demandas, ya que somos una universidad que toma medidas innovadoras desde los ojos de la diversidad”, puntualizó.
“Mejoramos la gestión de la mano de la escucha activa, el diálogo y la creatividad, para así también atraer el talento y avanzar en la apuesta por la diversidad para ser una universidad más competitiva”, argumentó la vicerrectora de Estudiantes y Empleo.
Espacios de mejora
La puesta en marcha de este proyecto arrancó hace cerca de cuatro años a través de una encuesta cuantitativa que respondieron 2.000 estudiantes y que desembocó en la distribución de los grupos finales. Actualmente, la UMU cuenta con nueve grupos de escucha: el grupo LGTBIQ+, el de estudiantes con discapacidad, el de estudiantes con problemas de salud mental, el de estudiantes con necesidades educativas especiales, el de estudiantes internacionales y multiculturalidad, el de estudiantes mayores de 30 años, el de estudiantes con problemas económicos, el grupo de estudiantes que compaginan estudios con trabajo o responsabilidades familiares, y el grupo de estudiantes con altas capacidades. De estos grupos, el grupo LGTBIQ+ y el de altas capacidades ya se han establecido como asociaciones universitarias.
Multiculturalidad
Estos grupos de escucha se reúnen periódicamente en el comedor del Centro Social Universitario con representantes de la UMU para intercambiar ideas, aspectos de mejora y necesidades especiales del estudiantado. Entre las iniciativas que se han implementado, se ha facilitado el acceso a espacios privados, en donde los estudiantes pueden celebrar reuniones o encontrar un lugar para la oración. También se han organizado cursos de cocina internacional para fomentar la multiculturalidad.
Desde el comienzo el alumnado se ha implicado para contribuir en la creación de un entorno académico en donde desarrollar sus capacidades al máximo en la UMU. Entendiendo que la diversidad y la equidad reconocen la inclusión de diferentes identidades, perspectivas y experiencias.
En el caso concreto de la multiculturalidad, se trata de un rasgo cada vez más visible debido a la internacionalización, movilidad estudiantil y los cambios demográficos. Estudiar en otro país, o proceder de diferentes culturas implica también grandes retos, pero enriquece a quienes llegan y a quienes comparten el campus, ampliando miradas y favoreciendo el aprendizaje desde realidades distintas, como el acceso de la población de etnia gitana a la educación universitaria.
LGTBIQ+
Otra minoría es el estudiantado LGTBIQ+ de la UMU, que percibe la universidad como un espacio seguro de libertad, protección e inclusión, en contraste con etapas educativas previas y también con la salida posterior al mundo laboral o la sociedad en general. El colectivo de las personas trans es el grupo que sufre mayor discriminación, y tiene menores tasas de titulaciones universitarias comparadas con la media.
Este estudio revela la necesidad de “contar con más referentes trans en la universidad, tanto en el PDI como en el PTGAS”, opciones más inclusivas en los formularios de matrícula, protocolos claros y accesibles, formación en diversidad afectivo-sexual, servicios de acompañamiento psico-social, apoyo a asociaciones y eventos.
Diferentes capacidades
La UMU también trabaja para acabar con las barreras físicas, sociales y actitudinales y acercar la educación superior a personas con distintas capacidades. “En los últimos años, el acceso a la universidad ha aumentado, pero la inclusión real sigue siendo un reto diario. Estudiar con una discapacidad implica, muchas veces, un esfuerzo añadido: adaptarse a edificios, metodologías, ritmos académicos o actitudes que no siempre están pensadas para todas las personas”, explica Alicia Rubio. “Cuando eliminamos los obstáculos y ofrecemos apoyo, no solo facilitamos el acceso, sino que, permitimos que el talento se exprese en igualdad de condiciones”, matiza la vicerrectora.
Otro segmento de estudiantes que van a contar a partir de ahora con una mejor interacción, relaciones y apoyo social es el colectivo de altas capacidades y el de la neurodiversidad. En la UMU, este el presente curso 2025-26, un total de 1994 estudiantes ha marcado la casilla de altas capacidades, y tres han solicitado asesoramiento pedagógico. Además, se ha creado la asociación de Altas Capacidades (ACIUM).
Oficina de Atención Social
La necesidades económicas son otro factor que condiciona de forma directa la experiencia universitaria y genera una clara desigualdad de oportunidades. Para muchos estudiantes, la necesidad de trabajar mientras se estudia, dificulta gravemente la conciliación, con poca compatibilidad con el empleo. Además, el estudiantado con dificultades económicas suele experimentar mayor estrés, preocupaciones constantes por dinero y menos participación en actividades sociales o extracurriculares.
La UMU cuenta con una Oficina de Atención Social, que promueve el apoyo a personas en situación de vulnerabilidad económica y social, favoreciendo una mayor igualdad de oportunidades y removiendo los obstáculos de carácter económico, que dificultan alcanzar sus metas personales y profesionales. En el pasado curso, un total de 393 estudiantes recibieron atención desde este innovador servicio. Por último, la UMU también cuenta con líneas de trabajo en áreas como la disminución de la brecha intergeneracional y la conciliación.
