Hacer más fácil la vida de las personas es la principal misión de una empresa capitaneada por un jovencísimo emprendedor que recientemente le ha hecho valedor del Premio EmprendeXXI de CaixaBank, Enisa y el Info en su fase regional. Su nombre es Limbium y su CEO es Alberto Martínez Ramos, un ingeniero de 26 años que en muy poco tiempo ha convertido su pasión, que no es otra que la tecnología y su poder transformador, en un proyecto consolidado que se ha especializado en el diseño y creación de prótesis de brazo para construir un futuro mejor para las personas amputadas.
En Murcia Diario hemos tenido la oportunidad de charlar con él para descubrir su historia y todos los detalles que hacen que esta startup ubicada en el Campus de Espinardo siga creciendo sin techo a un ritmo trepidante.
-Para comenzar, háblenos de los orígenes de la empresa nacida en 2022 a raíz de un TFG en la UPCT. ¿En qué momento y por qué decide ponerla en marcha?
Todo empezó un poco por casualidad. Mientras realizaba mis prácticas universitarias en una empresa, trabajando en diseño e impresión 3D, apareció un caso cercano de una persona que había sufrido una amputación y que no encontraba una solución que realmente le ayudara en su día a día. Había perdido parte de su independencia y por más que buscaba no encontraba nada que se adaptara bien a sus necesidades. Ahí fue cuando casi sin darme cuenta, empezó mi misión. Y esa misión fue intentar devolverle parte de esa independencia.
Al principio fue muy complicado. Yo venía del mundo de la ingeniería por lo que la parte sanitaria era completamente nueva para mí. No sabía cómo funcionaba el sector protésico, ni la normativa, ni los requisitos que había detrás de un producto de este tipo. Así que tocó formarse mucho, preguntar, investigar, equivocarse, probar y volver a empezar.
Fueron meses de aprendizaje, pruebas, prototipos y muchas horas de trabajo. Entre medias, convertí todo ese proceso en mi Trabajo Fin de Grado en la Universidad Politécnica de Cartagena. Y lo más importante es que, después de todo ese camino, conseguimos desarrollar una solución que funcionaba, que ayudaba de verdad y que permitía a esa persona recuperar autonomía en tareas que antes no podía realizar.
Creo que ese fue el punto de inflexión. Nos dimos cuenta de que habíamos dado respuesta a una necesidad real que el mercado no estaba cubriendo. Ahí es donde nace Limbium, con la intención de crear soluciones protésicas personalizadas, funcionales y accesibles para mejorar la calidad de vida de las personas amputadas.
-¿Cómo es aventurarse con un proyecto así siendo tan joven? Si no me equivoco, usted ahora tiene solo 26 años. ¿Ha encontrado dificultades?
Emprender siendo joven tiene una parte muy bonita y otra muy dura. La parte positiva es que tienes mucha energía, ilusión y cierta inconsciencia que a veces es necesaria para empezar. Si analizas demasiado todos los riesgos, probablemente no darías el paso.
Pero también hay dificultades. Al principio tienes que demostrar mucho más. Por edad, por experiencia y porque entras en un sector muy técnico, muy regulado y muy sensible como es el de los productos sanitarios y las prótesis. No basta con tener una buena idea: tienes que aprender sobre normativa, fabricación, certificaciones, validación, relación con ortopedias, pacientes, administraciones públicas, financiación, ventas… Es un aprendizaje constante.
También hay momentos de mucha incertidumbre. Cuando estás empezando, todo parece ir más lento de lo que te gustaría: conseguir recursos, validar el producto, generar confianza, cerrar acuerdos. Pero creo que esa dificultad también te obliga a madurar rápido. En mi caso, rodearme de buenos profesionales, escuchar mucho y mantener siempre el foco en el usuario ha sido clave.
-Cuatro años más tarde se han convertido en especialistas en el diseño y creación de prótesis de brazo para mejorar la vida de las personas, ¿cómo han logrado una evolución tan rápida? ¿Han tenido ayuda externa?
La evolución ha sido rápida, pero también muy intensa. Hemos avanzado porque desde el principio hemos trabajado con una mentalidad muy práctica: probar, mejorar, escuchar al usuario y volver a rediseñar. En una prótesis no basta con que algo funcione técnicamente; tiene que ser cómodo, resistente, útil y encajar en la vida real de la persona.
Nuestra especialización viene de combinar varias áreas: ingeniería, fabricación aditiva, diseño personalizado, biomecánica, electrónica y una relación muy cercana con usuarios, ortopedias y profesionales sanitarios. Cada caso nos ha enseñado muchísimo.
Sí, hemos contado con apoyo externo y ha sido muy importante. Hemos recibido ayuda de programas de emprendimiento, instituciones, premios, mentores, profesionales del sector sanitario y entidades que han confiado en el proyecto. También hemos aprendido mucho colaborando con ortopedias y escuchando directamente a las personas amputadas, que son quienes realmente nos indican si una solución tiene sentido o no.
Creo que el crecimiento de Limbium se explica por una mezcla de tecnología, constancia y propósito. Cuando sabes que tu producto puede cambiar la vida diaria de una persona, la motivación es enorme.
-Su actividad les ha hecho merecedores de varios reconocimientos, siendo el más reciente el Premio EmprendeXXI de CaixaBank, Enisa y el Info en su fase regional. ¿Cómo recibieron la noticia y qué supuso para ustedes?
Lo vivimos con muchísima ilusión. Recibir un reconocimiento como el Premio EmprendeXXI es algo muy especial, sobre todo porque viene de entidades con mucho recorrido en el apoyo al emprendimiento y la innovación.
Para nosotros supuso una validación muy importante. Cuando estás construyendo una empresa desde cero, especialmente en un sector tan complejo como el de las prótesis, hay momentos en los que tienes dudas, mucho esfuerzo silencioso y mucho trabajo que no siempre se ve. Que desde fuera reconozcan el potencial del proyecto te da energía y también responsabilidad.
Además, estos premios no son solo un reconocimiento simbólico. Te abren puertas, te dan visibilidad, te conectan con otras empresas, inversores, instituciones y posibles colaboradores. Para nosotros ha sido una forma de reforzar el mensaje de que desde la Región de Murcia también se pueden crear proyectos tecnológicos, industriales y con impacto social capaces de competir y crecer.
-¿Cuál diría que es el factor diferencial de Limbium respecto a otras compañías del sector? ¿Sobre qué pilares fundamentales gira su estrategia?
Nuestro principal factor diferencial es que no vemos la prótesis como un único producto, sino como un ecosistema modular adaptado a la vida de cada persona.
Una persona no tiene las mismas necesidades para trabajar, para hacer deporte, para cocinar, para ir al gimnasio o para realizar actividades del día a día. Por eso, en Limbium trabajamos en diferentes líneas: prótesis biónicas, prótesis deportivas, prótesis biomecánicas de dedo y terminales específicos para distintas actividades.
Nuestra estrategia se apoya en tres pilares: personalización, accesibilidad y funcionalidad. Queremos que las prótesis estén mejor adaptadas al usuario, que puedan fabricarse de forma más eficiente y que realmente sirvan para recuperar autonomía.
También apostamos mucho por la fabricación digital. Tecnologías como la impresión 3D nos permiten iterar rápido, reducir costes, fabricar piezas personalizadas y desarrollar soluciones que antes requerían procesos mucho más lentos o caros. Pero siempre con una idea clara y es que la tecnología es la herramienta para mejorar la vida de las personas.
-¿Qué objetivos persiguen la empresa y usted como CEO?
El objetivo principal de Limbium es que más personas puedan acceder a soluciones protésicas útiles, personalizadas y de calidad. Queremos crecer sin perder el propósito con el que nacimos.
A corto plazo buscamos consolidar nuestras líneas de producto, ampliar nuestra red de colaboración con ortopedias, clínicas y profesionales sanitarios, y seguir avanzando en la parte regulatoria y de calidad, que es fundamental en un sector como este.
Como CEO, mi objetivo es construir una empresa sólida, sostenible y con capacidad de impacto. Me gustaría que Limbium se convierta en el referente de prótesis de miembro superior, sobre todo por la forma de entender la relación con el usuario.
Al final, una prótesis es algo que acompaña a una persona en su día a día, que puede ayudarle a recuperar independencia, autoestima y confianza. Esa responsabilidad marca mucho la forma en la que trabajamos.
-En cuanto a su cartera de productos, ¿con cuántos cuentan actualmente? ¿Piensan abrir más líneas?
Actualmente trabajamos principalmente en varias familias de producto. Por un lado, tenemos prótesis biónicas y soluciones para el día a día, orientadas a mejorar la funcionalidad en tareas cotidianas. También desarrollamos prótesis deportivas y terminales específicos para personas amputadas de miembro superior que quieren practicar deporte, entrenar o realizar actividades físicas. Además, contamos con soluciones biomecánicas para dedos y componentes modulares adaptados a diferentes niveles de amputación.
Más que hablar de un número cerrado de productos, nos gusta hablar de un catálogo en evolución. Cada usuario puede necesitar una configuración distinta, y por eso apostamos por sistemas modulares y personalizables.
Sí, tenemos previsto abrir y reforzar nuevas líneas. Una de las áreas con mayor potencial es el deporte y la rehabilitación activa por lo que nos estamos centrando sobre todo en esta línea de productos. También estamos explorando soluciones que permitan adaptar nuestros terminales a más contextos de uso, siempre dentro de nuestro ámbito de especialización y con una visión muy práctica.
-En relación a la anterior pregunta, me gustaría que profundizara en la línea de prótesis deportivas y el compromiso de la empresa con el deporte paralímpico.
La línea deportiva es una de las que más nos ilusiona. Muchas veces, cuando se habla de prótesis, se piensa únicamente en tareas básicas del día a día, pero el deporte tiene un papel enorme en la recuperación física, emocional y social de una persona.
Para muchas personas amputadas, volver al gimnasio, practicar ciclismo, hacer musculación, nadar, jugar a un deporte o simplemente entrenar con seguridad puede marcar un antes y un después. Para ellos se trata de volver a sentirse capaces.
Nosotros desarrollamos prótesis y terminales deportivos específicos para miembro superior, pensados para soportar esfuerzos, adaptarse a diferentes ejercicios y permitir que el usuario practique actividad física con mayor seguridad y confianza. Trabajamos soluciones para gimnasio, deportes funcionales y otras actividades, siempre adaptándonos al caso concreto.
Nuestro compromiso con el deporte paralímpico y adaptado es claro y es que queremos que haya más herramientas para que las personas con amputación puedan entrenar, competir o simplemente disfrutar del deporte. Creemos que el deporte es una vía muy potente de inclusión, superación y visibilidad.
-Cuéntenos cómo es el proceso de creación de sus productos desde cero. ¿Qué tecnología emplean?
El proceso empieza siempre entendiendo muy bien a la persona o al profesional que nos plantea una necesidad. No diseñamos desde una mesa pensando solo en la pieza sino que diseñamos a partir de un uso real. Queremos saber qué necesita hacer el usuario, qué limitaciones tiene, qué nivel de amputación presenta, qué actividad quiere realizar y qué expectativas tiene.
A partir de ahí comienza la fase de diseño. Utilizamos herramientas de diseño 3D, escaneado, modelado paramétrico y simulación para crear soluciones adaptadas. Después fabricamos prototipos y piezas finales mediante diferentes tecnologías de impresión 3D y fabricación avanzada.
Utilizamos diferentes tecnologías de impresión 3D durante todo el desarrollo FDM para prototipado hasta tecnologías mucho más avanzadas para piezas finales con acabados profesionales y buenas propiedades mecánicas. También podemos recurrir a componentes metálicos o mecanizados cuando la aplicación lo requiere.
Después viene una fase clave: pruebas, validación y mejora. Analizamos resistencia, ajuste, comodidad, funcionalidad y seguridad. En productos sanitarios no basta con que una pieza parezca buena, ya que además debe cumplir ciertos requisitos, estar documentada y fabricarse bajo criterios de calidad.
-Pasemos a hablar del equipo de Limbium. ¿Cuántas personas lo componen actualmente y cuáles son sus funciones? ¿Tienen previsión de ampliar su plantilla?
Todavía somos una startup pequeña, pero con un equipo muy multidisciplinar. Contamos con perfiles vinculados a la ingeniería, diseño de producto, fabricación, desarrollo técnico, gestión y comunicación.
En una startup como la nuestra, cada persona suele asumir varias funciones. Eso exige mucha implicación y flexibilidad. Hay tareas de diseño, prototipado, fabricación, documentación técnica, control de calidad, contacto con clientes, desarrollo de negocio y gestión administrativa.
Sí, tenemos previsión de ampliar el equipo conforme crezca la demanda y consolidemos nuevas líneas de producto. Especialmente nos interesa reforzar en un futuro las áreas comerciales y de ventas. Para crecer en este sector necesitas vender de forma ordenada, segura y sostenible.
-¿Con qué cifras de facturación cerraron el último ejercicio y qué valoración hace del mismo?
El año pasado lo cerramos con una facturación que duplicó la del 2024 mostrando así el gran potencial de crecimiento que tenemos. Lo importante para nosotros no es solo la cifra, sino la evolución que estamos teniendo.
La valoración del último ejercicio es muy positiva. Hemos avanzado en producto, en validación, en reconocimiento externo, en relaciones con ortopedias y entidades del sector, y en la consolidación de Limbium como empresa. También hemos aprendido mucho sobre el mercado, sobre las necesidades reales de los usuarios y sobre los retos de escalar una solución sanitaria y tecnológica.
Ha sido un año exigente, pero muy importante. Para una startup, cada ejercicio no se mide únicamente en ventas, sino también en aprendizajes, alianzas, producto validado y pasos dados hacia la sostenibilidad del proyecto.
-Centrándonos en el futuro, ¿cuáles son los planes a corto y medio plazo de Limbium? ¿Hay algún proyecto que nos pueda adelantar?
A corto plazo queremos consolidar nuestras líneas actuales, especialmente las prótesis deportivas y las soluciones modulares de miembro superior. También estamos trabajando para ampliar la colaboración con ortopedias, clínicas de rehabilitación y entidades que puedan ayudarnos a llegar a más usuarios.
A medio-largo plazo, estamos sumergidos en un proyecto de innovación enorme dentro del marco NEOTEC con el que estamos desarrollando sistemas de control neuronal para nuestras prótesis biónicas.
También estamos muy atentos a tecnologías como la IA, el diseño automatizado, la sensorización y nuevas técnicas de fabricación, porque pueden ayudarnos a crear soluciones más rápidas, precisas y accesibles.
-Para cerrar, ¿tiene algún sueño?
Mi sueño es simple. Mejorar la calidad de vida de las personas amputadas. A veces hablamos de empresas, de tecnología, de crecimiento, de premios o de innovación, pero al final todo se resume en algo mucho más humano y simple. Si gracias a lo que hacemos una persona puede volver a entrenar, coger una mancuerna, montar en bici, trabajar mejor, cocinar, atarse los cordones o simplemente sentirse un poco más independiente, ya merece la pena.
No sé si Limbium ayudará a 1, a 10, a 100 o a 1.000 personas, ojalá sean muchísimas más, pero la satisfacción de ver que alguien vuelve a hacer algo que antes no podía es difícil de explicar.
