jueves. 04.06.2026

El hasta ahora vicedecano de Comunicación y RRII de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Murcia, Pedro Jesús Cuestas Díaz, cogió hace apenas un mes el testigo de Samuel Baixauli como decano de dicha facultad

Para esta nueva etapa, Cuestas se ha marcado como objetivos reforzar la actividad académica, docente e institucional; así como continuar avanzando en áreas clave como la calidad, la innovación educativa, la sostenibilidad, la internacionalización y la empleabilidad del estudiantado. 

Sobre cómo está siendo su primer mes en el cargo, su hoja de ruta y mucho más, en Murcia Diario hemos hablado con el nuevo decano de Económicas de la UMU

Desde 2017 era vicedecano de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Facultad de Economía y Empresa de la UMU, ¿qué le motivó a postularse como decano? ¿Salió de usted o recibió la propuesta?

Cuando uno se presenta a un cargo de esta magnitud, tiene que tenerlo claro. Por mucho que te animen, si tú no te animas a ti mismo no das el paso. Mi experiencia de gestión no se inicia con mi rol de vicedecano en la Facultad. A los dos años de incorporarme como profesor ayudante (primer escalón de dedicación a tiempo completo en la Universidad) ya era secretario de departamento, un departamento que se acababa de crear en la Facultad. Antes incluso de ese momento, mi vocación de servicio público ya era clara. Han pasado más de veinte años de ese primer cargo de gestión, y tras asumir diversos puestos de responsabilidad en la gestión universitaria, mantengo intacta mi convicción de servir al interés público y de contribuir a mejorar el entorno que nos rodea.

El rol de decano tiene muchas facetas, una de ellas es la de servir y promover el desarrollo de tus compañeros (profesores y PTGAS) y estudiantado. En resumen, lo que me motivó es seguir creando universidad pública, si bien con una mayor responsabilidad. En ese punto, tienes que tener claro que te sientes con la capacidad de asumir el reto y cuentas con el equipo que te permite construir un proyecto de futuro.

Ahora estará viviendo un proceso de adaptación al nuevo cargo, aunque ya era una de las caras visibles de la facultad, ¿cómo ha ido el primer mes? ¿Ha cambiado mucho su día a día?

El día a día del decano es muy diferente al del vicedecano o de responsable de formación de la Cátedra de RSC de la UMU. Las actividades que desarrollas y las reuniones (que te convocan o que convocas) se multiplican, pero, en este punto, es muy importante contar con un buen equipo. En mi caso, tengo que decir que me siento muy afortunado, me acompaña un gran equipo, con 5 personas que continúan de la etapa anterior, a las que se unen 4 que aportan savia nueva para seguir trabajando por y para la Universidad Pública. Además, en la Facultad contamos con un grupo de compañeros del PTGAS comprometido con el que es muy fácil trabajar.

Uno de los primeros retos a los que he tenido que enfrentarme es gestionar la agenda. Es cierto que yo estaba habituado a organizar una agenda con bastante actividad, pero desde el primer día tuve claro que había que ser más eficiente aún en su gestión. El lado menos agradable quizá sea que, a veces, tienes que renunciar a reuniones o conferencias muy interesantes a las que te gustaría poder asistir. En todo caso, mi prioridad siempre es atender todas las invitaciones que se reciben y que, si no el Decano, asistan la secretaria del centro o algún/a vicedecano/a en representación de la Facultad. Con todo ello, el balance global de mi primer mes es muy positivo.

En cuanto a sus objetivos, ¿qué aspectos centrarán su plan al frente de la Facultad de Economía y Empresa de la UMU? ¿Qué temas cree que necesitan un mayor impulso?

Nuestros objetivos básicos son claros: mantener una oferta de estudios de calidad, tanto en grados como en másteres, y adaptada a los cambios de la economía y de la sociedad; favorecer el desarrollo profesional de nuestro estudiantado, con prácticas de calidad, oportunidades de movilidad nacional e internacional, certificados digitales complementarios y actividades como el programa UMU Business Talent, de la Cátedra de Excelencia Empresarial del Grupo Fuertes y UMU; y, en última instancia, contribuir a que nuestra Región cuente con los profesionales en Administración de Empresas, Economía, Marketing y Sociología que necesita para seguir creciendo. Al mismo tiempo, debemos procurar que el profesorado y el PTGAS de la Facultad dispongan de un entorno que favorezca su desarrollo personal y profesional.

Y respecto a la relación con la Administración, ¿qué le pediría al Gobierno regional? ¿Qué diría que está en su mano para impulsar la universidad y, en concreto, su facultad?

Lo que le pediría es muy sencillo, una financiación adecuada a los tiempos que nos han tocado vivir. A partir de ahí, y apoyados en la autonomía universitaria, podemos garantizar a la Administración que cada euro invertido en nuestra Facultad revierte con creces en el desarrollo de la Región. No debemos perder de vista que hoy somos un centro de referencia en el sureste español en nuestros ámbitos de conocimiento. Fuimos, además, el primer centro de nuestro ámbito y de nuestra dimensión en obtener el sello de Acreditación Institucional de ANECA, una muestra clara de que las cosas se están haciendo bien: desde las acciones de captación de estudiantes de nuevo ingreso, hasta las de formación de posgrado, pasando por la gestión de los títulos en su día a día, o la escucha con los grupos de interés para seguir mejorando y avanzando.

Estudió Economía en la misma facultad que ahora lidera, ¿cómo ha cambiado la situación desde su etapa universitaria hasta ahora? ¿Cree que los jóvenes de hoy en día están igual de preparados que hace unos años?

Estudié la Licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales (rama Empresa) en el edificio de Ronda de Levante, un edificio vetusto, pero integrado en el entramado urbano de la ciudad. Eran tiempos muy distintos a los actuales, aulas de 200 estudiantes a las que tenías que llegar una hora antes para poder sentarte a una distancia que te permitiera ver la pizarra, o hacer cola en la biblioteca para conseguir el manual de una asignatura o en reprografía para conseguir el material que el profesorado ponía a nuestra disposición. Los 30 ordenadores con los que contaba el centro apenas los veías en quinto curso.

Hoy en día todo es muy diferente: no tienes que reservar sitio para seguir una clase; los materiales están disponibles en el aula virtual; disponemos de cinco aulas con el equipamiento informático necesario (de uso obligatorio en muchas asignaturas) y la mayoría de los recursos bibliográficos se encuentran en formato digital. Ahora disponemos de muchos más recursos que antaño. Dicho esto, los jóvenes salen mejor preparados, pero también la sociedad que les recibe les exige mucho más. Les exige flexibilidad, capacidad de adaptación, dominio de una segunda o incluso una tercera lengua, y desenvolverse en un entorno laboral y económico cada vez más abierto y competitivo. Desde la Facultad, nuestra responsabilidad es ayudarles a preparase para vivir, trabajar y desarrollarse en entornos de incertidumbre.

La empleabilidad del estudiantado suele ser uno de los temas más debatidos, ¿qué se puede hacer para impulsarla? ¿Cuál será su apuesta en este sentido?

Gestionar casi 600 prácticas al año, como ocurre en nuestro centro, no es fácil y siempre hay margen de mejora. En este punto, es evidente que el engranaje funciona muy bien, contamos con un vicedecanato específico, el Vicedecanato de Estudiantes y Empleabilidad, el apoyo del personal de secretaría y la cobertura del COIE. Un punto en el que tenemos que seguir avanzando, y por el que ya apostamos desde su inicio cuando surgió en 2022, son los grados duales. Obviamente, su desarrollo requiere del respaldo y apoyo tanto de la Consejería como de la Universidad en su conjunto, pero entendemos que los grados duales supondrían un importante avance para la empleabilidad y el desarrollo profesional de nuestros egresados.

Para finalizar, ¿podría hacer una breve radiografía de la situación actual del tejido económico y empresarial regional? ¿Goza de buena salud? ¿Cuáles son sus ‘asuntos pendientes’?

Para hacer esta radiografía, lo mejor es tomar como punto de partida el Informe de la Competitividad Regional 2025 elaborado con el Consejo General de Economistas de España, cuyo director técnico, José Carlos Sánchez de la Vega, es investigador de la Facultad y el equipo de investigación está formado por economistas de la Región e investigadores de la UMU. En su edición de 2025 el informe sitúa a la Región entre las comunidades autónomas con menor nivel de competitividad, aunque convergiendo gradualmente a la media, es decir, estamos reduciendo la brecha con las regiones más competitivas.

Seguimos siendo una Región donde nos afecta mucho el tirón del mercado internacional. Destacamos en el eje 1, entorno económico; en el eje 3, capital humano; y en el eje 5, infraestructuras básicas. En cambio, nos situamos por debajo de la media en el eje 4, entorno institucional y social, y en el eje 6, relativo al tejido empresarial. En este punto, nos gusta ver el vaso medio lleno, estamos progresando adecuadamente, fruto del esfuerzo de los distintos agentes que lo forman, y, en ese avance, la Universidad y nuestra Facultad juegan un papel clave en el desarrollo de la Región de Murcia.

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